Cabezas parlantes: Los gobernautas

Era de la Colaboración
Nuevo petróleo, un nuevo recurso económico

gobernautas

Termino para prefigurar a los gobernantes de Latinoamérica que cotidianamente o de manera frecuente utilizan las redes sociales para informar o anunciar los trabajos de su gestión gubernamental frente a la sociedad, resultado de una investigación recién realizada bajo el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras instituciones.

El estudio de perfil de los gobernantes latinoamericanos en redes sociales, bajo la dirección y equipo de trabajo de Pablo Valenti, Ramiro Lopez-Ghio, Mario Riorda y Fernando Straface, armaron un equipo multidisciplinario con profesionales de diversas nacionalidades y lograron concretar un trabajo de campo en 60 ciudades de América Latina y el Caribe.

Proceso en el que dialogaron e intercambiaron información con cientos de profesionales que día a día trabajan en nuestras ciudades para comunicarse y aprovechar mejor los beneficios de los nuevos medios digitales.

En ese estudio se asienta que “nos encontramos en los comienzos de la Era de la Colaboración. Como cualquier cambio de era, supone un impacto profundo para las instituciones y modelos de gobierno, y presenta retos que no hemos visto con anterioridad.

La red nos enseña cada día, con mayor claridad, que compartir crea valor. En la nueva era, el modelo de creación de valor se sustenta en la colaboración masiva entre iguales, en redes globales basadas en la confianza, la transparencia y el valor añadido que aportan las personas trabajando juntas.

Y puntualiza: toda la información que hoy circula por Internet se duplicará en los próximos dos años. En gran medida debido a los millones de internautas que alimentan la red a diario. Se espera que para 2020 la cantidad de datos almacenados se haya multiplicado por 50 en comparación con el 2010. Se habla de un nuevo activo económico, de un nuevo petróleo, un nuevo recurso económico que es preciso gestionar y aprovechar.

En el 2020 los teléfonos inteligentes conectarán entre 2 y 3 mil millones de personas, habrá unos 28.000 millones de sensores que podrán monitorear todo tipo de cosas.

Un estudio del MIT de 2011 indicaba que las compañías que toman decisiones alimentadas por datos tenían hasta un 6 % más productividad que aquellas que no lo hacían.   La capacidad de escuchar, de capturar, de organizar, de sacar conclusiones y realizar transacciones con datos, se ha convertido en una exigencia para todos los sectores de la economía y para el diseño y gestión de mejores políticas.

Los gobiernos se involucran cada vez más en aprovechar el potencial de las redes sociales y el análisis de datos.

Los gobiernos que lo hicieron más temprano, por ejemplo Singapur y Uruguay, vienen desarrollando una base de talentos y experiencia necesaria, y están pasando a aprovechar al máximo su efecto en sus organizaciones (es decir, la posibilidad de explorar oportunidades disruptivas).

Y apunta que son necesarios nuevos e importantes niveles de experticia técnica, así como nuevos liderazgos. No abundan los funcionarios públicos con capacidades de administración y analítica de datos, ya que son miembros de una clase emergente de “gobernautas”: aquellos cuyos talentos sirven de puente entre las tecnologías de la información, los datos y los ciudadanos.

La investigación puntualiza, el surgir de un nuevo perfil de gobernantes es una parte esencial del proceso. Gobernantes que sepan y se animen a promover complejas operaciones de transformación en varias funciones de la administración pública moderna.

El gran reto es poder convertir conclusiones, que provengan de modelos estadísticos y de una comunicación bidireccional, en cambios reales para recuperar la confianza de la gente y generar soluciones que mejoren la calidad de vida.

El desafío para los gobernautas es el poder desarrollar herramientas intuitivas que vinculen el análisis de datos y un mejor diálogo con la ciudadanía, con la acción concreta que se derive de ello.

Esta realidad aun nos desconcierta, porque los conocimientos, la experiencia que hemos adquirido y los mapas que tenemos para movernos por la vida son válidos para un mundo previsible y controlable. Lo que nos muestra este estudio es que todavía estamos intentando resolver los problemas del futuro con herramientas y bases culturales del pasado.

Probablemente sea necesaria una nueva capacidad de gerenciamiento para nuevas estrategias, para administrar grandes y nuevos depósitos de información, para establecer lazos con nuevos socios, para gestionar e integrar diferentes funciones y para llevar el aparato público hacia una nueva cultura.
Poder gestionar la Era de la Colaboración necesitará de nuevas funciones: la del Director Digital, el Director de Analítica, o el Director de Medios Sociales.

La magnitud del cambio es tal que por primera vez en la historia de la administración pública los líderes deberán desarrollar habilidades de gestión en campos completamente nuevos, al tiempo que se integran equipos de profesionales con tipos de talentos antes desconocidos.

Los gobernautas, acompañados por sus ministros o directores, tendrán que fijar nuevas prioridades, invertir sabiamente y estar dispuestos a apoyar la experimentación.
Saber aprovechar el potencial de las redes sociales es lo que irá conformando el nuevo organigrama de la gestión pública, y los “gobernautas” —concepto que se introduce por
primera vez en este estudio— serán los nuevos líderes.

El gobernauta será capaz de establecer un nuevo orden que no esté basado exclusivamente en el poder y en la forma de ejercer la autoridad que conocimos hasta hoy, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales de colaboración y el valor añadido que aportan las ideas de las personas, el respeto y la confianza.

El gobernante moderno se enfrenta a nuevos desafíos. El primero es el poder dotar a las organizaciones públicas de una nueva dimensión social capaz de retroalimentarse en
tiempo real a partir del interés y las ideas que aporten diferentes colectivos.

El estudio remata en su presentación que aquel gobernante, aferrado a las jerarquías tradicionales, se alejará más de las enormes posibilidades que le brinda la Era de la Colaboración. El Gobernauta es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchos líderes han hecho de la burocracia para construir posiciones de poder.

El nuevo perfil de gobernantes y la ciudadanía tiene cuatro factores que son claves: (1) la colaboración masiva como nuevo modelo de creación de valor; (2) la llegada de las primeras generaciones de nativos digitales, y el surgir de un nuevo ciudadano; (3) la posibilidad de cocrear soluciones para el desarrollo a partir de una inteligencia colectiva; y (4) la necesidad de un nuevo equilibrio entre los resultados esperados por las organizaciones y las expectativas de la gente.

Existe un nuevo ciudadano que demanda de un nuevo gobernante. Particularmente en América Latina y el Caribe, la región más activa en el uso de los medios digitales.

Llamar la atención a nuestros gobernantes y sus élites, sobre las nuevas tendencias en el uso de las rede sociales y su importancia en la construcción del nuevo perfil  de los gobernautas.

Aunque en el ámbito local, las redes sociales, apenas si están sirviendo para lucir los relojes, las comidas en restaurantes caros, los viajes y otras trivialidades de nuestros gobernantes, anclados en el pasado “intentando resolver los problemas del futuro con herramientas y bases culturales del pasado”.

Acerca de Carlos Bustamante Hernández

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