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	<title>Alejandro «Chino» Velasquez &#8211; Cronopio.MX</title>
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	<description>Periodismo Cultural</description>
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		<title>Manchas de Buenos Aires. Andanzas Bonaerenses</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Apr 2016 03:33:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Barrio de La Boca Lo indispensable es quitarse el miedo de encima para entrar a cualquier parte del mundo que lleve el mote de bravo y además se le agregue la palabra barrio. Conocido por su equipo campeón de todo, que lleva los colores del primer buque llegado a esa esquina del Río de la &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Barrio de La Boca</strong></p>
<figure id="attachment_2676" aria-describedby="caption-attachment-2676" style="width: 545px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2676" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/IMG_3223.jpg" alt="IMG_3223" width="545" height="363" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/IMG_3223.jpg 650w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/IMG_3223-310x205.jpg 310w" sizes="(max-width: 545px) 100vw, 545px" /><figcaption id="caption-attachment-2676" class="wp-caption-text">Barrio de la boca, Buenos Aires, Argentina. Foto/ Alejandro Velasquez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Lo indispensable es quitarse el miedo de encima para entrar a cualquier parte del mundo que lleve el mote de bravo y además se le agregue la palabra barrio. Conocido por su equipo campeón de todo, que lleva los colores del primer buque llegado a esa esquina del Río de la Plata,   La Boca tiene grabada su historia en cada uno de sus muros y sus calles. En la puerta 10 del estadio hay una leyenda que resume el sentimiento de los originarios del lugar: “A los fundadores y a la gente; a los artistas y a los ídolos; al tango y al fútbol que hicieron de La Boca un destino y un mito”&#8230;
</p>
<p style="text-align: justify;">La memoria y los agradecimientos no culminan ahí; rodeando el estadio, pegado a las vías del tren que pasan por a un costado, las paredes del inmueble son un homenaje a los antes mencionados, y al día a día de los obreros, de su gente. Rostros sin otra expresión en la cara que la forjada en el esfuerzo, y el trabajo constante de frente al sol. Bajando un poco más en el barrio, hay un reconocimiento de la municipalidad de la ciudad, al primer cuerpo de bomberos voluntario de la república Argentina, que nació ahí, en el año de 1884, reforzando aquella creencia que para saber dar, a veces, las más, hay que carecer.
</p>
<figure id="attachment_2675" aria-describedby="caption-attachment-2675" style="width: 324px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-2675" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/IMG_3215.jpg" alt="IMG_3215" width="324" height="216" /><figcaption id="caption-attachment-2675" class="wp-caption-text">Barrio de la boca, Buenos Aires, Argentina. Foto/ Alejandro Velasquez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Algo que queda claro, es que para vivir en cualquier barrio, hay que ganarse un lugar, trabajar y demostrar ser uno más de la tribu; o gozar del “privilegio” de haber nacido ahí. Mientras le compraba un pancho (pan con salchicha roja en aceite de olivo) a un chico, y éste terminó de cobrarme, me di la vuelta y alcancé a escuchar que se dirigía a alguien más, diciéndole: “¡para, vos! ¿¡Acaso querés robarle a un mexicano!?” Me hizo pensar en la posibilidad de que la lealtad y la solidaridad son valores supremos dentro de los barrios del mundo. Quizás esto último pudiera explicar una duda que tenía un comentarista deportivo mexicano al momento de tratar de entender que les decían o les daban a los futbolistas que habían pasado por las filas de Boca Juniors que “todos siempre quieren y terminan regresando al club”. El orgullo y el amor por éste, es desmedido y se palpa cuando se entabla platica con ellos, con los oriundos.
</p>
<p style="text-align: justify;">Don Benito Quinquela Martín, uno de los pintores más populares de la Argentina, decía: “Cuanto hice y cuando conseguí, a mi barrio se lo debo. De ahí el impulso irrefrenable que inspiró mis fundaciones. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones. Le devolví a mi barrio buena parte de lo que él me hizo ganar con el arte”. El pintor fundó escuelas para la superación de la gente, y ésta con el paso del tiempo le dedico una estatua, a las faldas del puerto, sobre El Caminito, el lugar en el que se hacinaron los migrantes italianos a su llegada. Hoy El Caminito está coloreado con múltiples colores, pero su arquitectura se mantiene intacta: casitas de madera y lamina, y en el mejor de los casos con techos de asbesto. El piso de las viviendas está separado del suelo cuando menos 50 centímetros, debido a que años atrás, en sus inicios, las aguas alcanzaban a las calles improvisadas.
</p>
<p style="text-align: justify;">La Boca tiene sus mafias, y voces fuera de ella, sugieren que la carencia, la pobreza del lugar, se ha convertido en algo comerciable, porque si bien es cierto que la mayor parte del grueso de la población en estos lugares sobrevive con lo mínimo, de igual manera lo es, que hay quienes ostentan recursos muy por encima de sus apariencias. “Éste siempre ha sido el barrio más humilde de la ciudad, el más pobre, y el que hasta el día de hoy, sigue conservándose a pesar del paso del tiempo. Mucho tiene que ver la gente del estadio, que ha peleado porque así sea. La ciudad también ha dado su apoyo para que La Boca siga siendo lo que es”, explica una una artesana que nació en el barrio.
</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una reflexión a los pies de la estatua de Don Benito, que espera ser contaba desde el Río de la Plata: “Los hombres no valen por lo que tienen, ni siquiera por lo que son, valen por lo que dan”.</p>
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		<title>Manchas de Buenos Aires</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Mar 2016 01:47:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Andanzas Bonaerenses &#160; Hoy escuché por las calles de Buenos Aires, que una niña llevaba puesto tu nombre. Museo Jorge Luis Borges Clavado en el Barrio de la Recoleta, sobre la calle Anchorena 1660, con una fachada antigua y bien preservada, está el museo Jorge Luis Borges. Pequeñito, sólo con cuatro vitrinas a disposición del &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Andanzas Bonaerenses</strong></span></p>
<figure id="attachment_2604" aria-describedby="caption-attachment-2604" style="width: 323px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-2604" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/chino-e1458351881994.jpg" alt="chino" width="323" height="492" /><figcaption id="caption-attachment-2604" class="wp-caption-text">Barrio de Palermo, Buenos Aires, Argentina. Foto/ Alejandro Velasquez</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy escuché por las calles de Buenos Aires, que una niña llevaba puesto tu nombre.</p>
<p><strong>Museo Jorge Luis Borges</strong></p>
<p>Clavado en el Barrio de la Recoleta, sobre la calle Anchorena 1660, con una fachada antigua y bien preservada, está el museo Jorge Luis Borges. Pequeñito, sólo con cuatro vitrinas a disposición del público, en las que se pueden ver sus comienzos, sus apogeos y sus culminaciones en forma de regalos que recolectó en cada uno de sus periplos y de pertenencias personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Jorge Luis Borges fue una persona que viajó demasiado. Su primer viaje, según cuenta Sara, una señora que debe estar entre los 70 y 80 años, fue en los comienzos de la primera guerra mundial. Suiza fue el destino que siguieron su hermana y sus padres. Como es sabido, Borges padeció debilidad visual hasta el punto de perder la vista, enfermedad que heredo de su padre, y que fuese el principal motivo por el cual la familia se desplazó a Europa en busca de alguna cura. Se pensaba que si su padre se sometía a una operación, quedaría solucionado el problema; no fue así.</p>
<p style="text-align: justify;">Del escritor argentino, también se sabe que quiso a Suiza como un segundo hogar, país que se mantuvo neutral durante toda la guerra. En la culminación de ésta, Borges se desplaza a España, donde comienza a convivir con gente apegada al arte. “Impresionado por las manifestaciones del modernismo, y con la decisión de regresar a Argentina, y una vez instalado en la ciudad porteña, escribe su primera novela titulada  Fervor de Buenos Aires, a la edad de 24 años”, explica Sara.</p>
<p style="text-align: justify;">La Novela tuvo tiraje de 300 ejemplares, solventada con el dinero de su padre y promovida por uno de sus amigos, quien era dueño de una librería. La encomienda que el autor le dio a su amigo, es que cuando alguien fuese a comprar, éste pusiera un ejemplar de su obra en las bolsas de los comensales. “Fue su manera de darse a conocer”, avisa Sara, además que años después (1990 quizás), su señora, “María Kodama, encargaría la reimpresión del libro, que contó con el mismo número de ejemplares que la primera”. La diferencia sería que la segunda, ya contaría con las correcciones que el autor oriundo del barrio de Palermo le hizo. La portada de este librito fue ilustrada por su hermana, y la única manera de acceder a ese escrito, es por medio de las obras completas del autor, con la duda si estás contienen el original.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes, vivir en el barrio de Palermo, a las afueras del Buenos Aires afrancesado, era algo mal visto. “La casa donde Borges creció, ya no existe más. La destruyeron y fueron a poner quién sabe qué cosa”, y en ese momento Sara se lleva las manos a la cabeza. El barrio de Palermo, para nosotros los que vivimos en el DISTRITO FEDERAL, es muy similar a la colonia Condesa, pero en original. Hay una calle larga, que si no atraviesa en su totalidad a la colonia, si lo hace en su gran mayoría, la cual lleva por nombre, Jorge Luis Borges, y en alguna de sus esquinas se puede leer lo siguiente:<br />
“Una Manzana entera pero en mita del campo<br />
Presenciada de auroras y lluvias y sudestadas<br />
La manzana pareja que persiste en mi barrio<br />
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga”</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Anecdotario Borges</strong></p>
<p>De las primeras cosas en las que se concentró el escritor de Palermo, fue en fundar una revista que se llamó Prisma; una revista mural que se imprimía tamaño cartel, ilustrada con tinta negra y que iba a parar a las paredes del centro de Buenos Aires y sus alrededores. Prisma estaba ilustrada con dibujos en blanco y negro, y pequeños poemas salidos del imaginario de Borges y de sus compañeros, cubrían su cuerpo. El presupuesto para la consecución de la revista, salía de la bolsa de los creadores e iba a parar a los muros del centro y alrededores de Buenos Aires. “La gente no comprendía lo que tenía al alcance de sus manos, y en actos atroces arrancaba los ejemplares de las paredes”&#8230; Sara, de nueva cuenta con algo de resignación en sus gestos. Prisma duró alrededor de tres números, para dar paso a Proa, que tampoco pudo sobrevivir más allá de los seis ejemplares, aunque a ésta se le dio un formato más discreto, tamaño panfleto, con apenas seis hojas integrándola. Lo más destacado fue, que a partir de Proa, muchos de los que ahí escribieron, alcanzaron un horizonte más amplio del que podían contar.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuestionando a Sara, sobre si Borges era un tipo cariñoso, pasional, ella dice que sí. Lo mismo dijo él en alguna de sus entrevistas, pero Sara revela una anécdota curiosa:<br />
-No sabemos mucho de la vida amorosa de Borges, a lo mejor lo más cerca que estamos de encontrarnos con algo, es en el Aleph, ¿Es una vivencia real lo que ahí cuenta? ¿o es parte de su mundo imaginario?<br />
-(Comienza por reír) MIrá, por supuesto que es real. La anécdota dice que cuando él le regala los libros a Beatriz, ésta le pregunta si valdrían más después de que él muriera, entonces Borges le dice: “en este instante tendría que morirme”.</p>
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		<title>Nos fuimos a encontrar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2015 01:21:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[A Gemma Puig &#160; &#160; &#160; Nos fuimos a encontrar ahí, donde la amnesia comienza a palidecer; donde la pobreza no es extranjera y donde se camina con la constante amenaza de morir; donde el hambre y el despojo nos arrinconan y el arma del justiciero no deja de perseguirnos Nos fuimos a encontrar con &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>A Gemma Puig</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_1568" aria-describedby="caption-attachment-1568" style="width: 387px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-1568" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/1980-PC7óleo-sobre-tela.jpg" alt="1980 PC7,óleo sobre tela" width="387" height="421" /><figcaption id="caption-attachment-1568" class="wp-caption-text">Luis Granda</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos fuimos a encontrar ahí,<br />
donde la amnesia comienza a palidecer;<br />
donde la pobreza no es extranjera y<br />
donde se camina con la constante amenaza de morir;<br />
donde el hambre y el despojo nos arrinconan<br />
y el arma del justiciero no deja de perseguirnos</p>
<p>Nos fuimos a encontrar con la huella cansada y desnuda del campesino,<br />
grabada en el tierra suya y acariciada con poca angustia por nuestra mano;<br />
sentimos tristeza al ver a las bandadas de salta barreras emprender el vuelo;<br />
las vimos alejarse y adentrarse en el ocaso de las ilusiones en busca de sueños de juguete,<br />
y cuando el primer recuerdo se asomó por entre la memoria nuestra,<br />
supimos que no regresarían;<br />
escuchamos con vergüenza el canto valiente del gorrión,<br />
al que se le niega la muerte mientras el roce del viento encuentre arboles que tocar;<br />
y brotó por un instante en nosotros  el coraje de la historia que nos dio la vida</p>
<p>Y nos golpeamos de frente con la noche,<br />
y con ella conocimos al peor de los escándalos:<br />
aquel que se hace de manera silenciosa;<br />
susurro que sólo se deja escuchar a sí mismo<br />
y que a todos y todo desaparece y enmudece</p>
<p>Y a pesar de esto y de aquello,<br />
nos fuimos a encontrar ahí,<br />
donde las sombras no han muerto,<br />
donde los difuntos no están ausentes,<br />
donde la sal de cada lagrima que las y los llama,<br />
quema la lengua de tanto dolor sembrado</p>
<p>Nos fuimos a encontrar aquí</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>San Francisco Xochicuautla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Oct 2015 00:44:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capital política]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestro territorio, nuestros bosques y el agua no tienen precio. Estamos defendiendo nuestro territorio; pero también estamos defendiendo los bosques y el agua, que son el patrimonio de mucha gente. En voz de los colectivos y activistas No hace mucho llegaron los pobladores de San Francisco Xochicuautla a la Cineteca Nacional acompañados por el colectivo &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_1313" aria-describedby="caption-attachment-1313" style="width: 550px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1313 size-full" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/1mayito.jpg" alt="1mayito" width="550" height="364" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/1mayito.jpg 550w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/1mayito-310x205.jpg 310w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /><figcaption id="caption-attachment-1313" class="wp-caption-text">Mario García Joya (Mayito), Sin título, Nicaragua, 1980. Dentro del marco del Festival Internacional Foto México 2015</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestro territorio, nuestros bosques y el agua no tienen precio.<br />
Estamos defendiendo nuestro territorio; pero también estamos defendiendo los bosques y el agua, que son el patrimonio de mucha gente.<br />
En voz de los colectivos y activistas</p>
<p style="text-align: justify;">No hace mucho llegaron los pobladores de San Francisco Xochicuautla a la Cineteca Nacional acompañados por el colectivo “más de 131” y algunos activistas. La misión era (y es) hacer evidente el despojo que sufren los pobladores de la comunidad indígena otomí a manos de una constructora que cuenta con el auspicio del Gobierno federal y del Estado de México. La empresa Autopistas de Vanguardia (Autovan), es la encargada de construir la carretera Toluca-Naucalpan, además de formar parte de grupo Higa, cuyo dueño es Armando Hinojosa Cantú, contratista privilegiado por el Gobierno federal y cercano a Enrique Peña Nieto.</p>
<p style="text-align: justify;">En las imágenes del documental que fue grabado por el colectivo “más de 131”, queda de manifiesto que no se trata solamente de la pérdida de hectáreas de terreno, sino de la pérdida del pasado, de la historia, de los usos y costumbres de una comunidad originaria. Hay que resaltar que para las comunidades indígenas, la naturaleza, como su entorno, forman parte de su cosmogonía. El medio ambiente es visto como un aliado, como un miembro más de la comunidad que les provee bienestar, por eso es de suma importancia defender el territorio otomí, ubicado en el municipio de Lerma, en el Estado de México.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los que están involucrados de manera directa en la defensa del territorio otomí, en contra de la construcción de la autopista, manifiestan que “la lucha de Xochicuautla no tiene un par de meses; tiene nueve años, ya”, donde “el decreto expropiatorio incurre en una mentira flagrante al sostener que la comunidad fue notificada a través del comisariado”, lo cual es refutado por los testimonios de los habitantes que se muestran en el video proyectado y en la voz de los colectivos y activistas: “De acuerdo con las leyes y los Tratados Internacionales, como la propia Constitución Mexicana, debería ser preferente el derecho de la comunidad por encima del comisariado de bienes comunales y de aquellos que aceptaron la venta de los terrenos, porque es una comunidad indígena, y paradójicamente eso sí lo reconoce el decreto expropiatorio”.</p>
<p style="text-align: justify;">“El decreto dice de manera textual que simplemente las tierras pasan a posesión del sistema de autopistas del Estado de México y del grupo HIGA, porque ya están ocupadas. Siendo que antes del decreto expropiatorio, esto es una ocupación ilegal de las tierras de Xochicuautla, por lo tanto, el decreto expropiatorio está legalizando un despojo criminal de las tierras de uso común de la comunidad. Lo que está haciendo Enrique Peña Nieto con el decreto expropiatorio no es más que legalizar el robo; el robo para la empresa llamada grupo HIGA”, manifestaron los activistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, Rosario Robles, la nueva cabeza de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), quien sustituyó a Murillo Karam en el cargo, “emitió un estudio favorable a la construcción del proyecto carretero sólo un día antes del decreto expropiatorio. ¿Cómo pudieron haber conocido los compañeros de la comunidad de Xochicuautla ese estudio favorable a la expropiación, si sólo se publicó un día antes? Además, para realizar el proceso de expropiación, la SEDATU tenía que presentar una serie de documentos que probaran que era viable la expropiación en términos jurídicos. La expropiación se hizo faltando numerosos documentos para llevarla a cabo”.</p>
<p style="text-align: justify;">El micrófono iba de mano en mano en el espacio dedicado a las preguntas de los asistentes al mitin. Por medio de este espacio se supo que hace sesenta años comenzó a operar el sistema Lerma, que es la batería de más de 200 pozos de agua de los cuales se extrae al menos el 30% del líquido vital que se consume en la Ciudad de México: “Durante sesenta años, Xochicuautla ha conservado los bosques de los cuales sale el agua que consumimos aquí en la Ciudad de   México, y los que vivimos en la ciudad tenemos una deuda moral con Xochicuautla”, argumentaron.</p>
<p style="text-align: justify;">En el comienzo de la construcción de la autopista se han deforestado miles de árboles, lo que en no mucho tiempo se traducirá en problemas ambientales en la región y problemas de suministro de agua para el Distrito Federal y otras zonas que aprovechan la riqueza natural de Xochicuautla.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que recordar que para que un manto acuífero se nutra, necesita de escurrimientos superficiales como arroyos o ríos, que en su camino cotidiano donan una pequeña porción de su cauce a través de los estratos porosos de suelo, generando un proceso conocido como infiltración. Otra de las formas en que las aguas subterráneas subsisten es por medio de la vegetación de la superficie que las encapsula: a mayor vegetación en la zona, mayor será el volumen de agua retenida o captada, pues ésta retrasa o disminuye la velocidad del flujo de la precipitación. Los almacenadores naturales también juegan un papel importante para que el proceso de infiltración ocurra con mayor frecuencia y en mayores cantidades; el caso más notorio es la presencia de lagos o lagunas. La infiltración del agua en suelos arcillosos es superior a la de suelos rocosos, de esta forma, el tipo de suelo donde se asientan los factores antes mencionados, al igual que las condiciones meteorológicas y el “uso del suelo”, son vitales para que los mantos acuíferos subsistan.</p>
<p style="text-align: justify;">En voz de los pobladores<br />
Al terminar la reunión, los habitantes de San Francisco Xochicuautla atendieron amablemente a una pequeña entrevista con Cronopio:</p>
<p style="text-align: justify;">–Se escuchó en el documental y en las voces de los activistas que la defensa del territorio comenzó hace nueve años, ¿qué acciones ha tomado la comunidad desde entonces?</p>
<figure id="attachment_1316" aria-describedby="caption-attachment-1316" style="width: 369px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-1316" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/4rodrigomoya.jpg" alt="4rodrigomoya" width="369" height="466" /><figcaption id="caption-attachment-1316" class="wp-caption-text">Rodrigo Moya, Juegos de guerra, Santo Domingo, República Dominicana, 1965. Dentro del marco del Festival Internacional Foto México2015</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">–Desde hace nueve años comenzamos a tomar acciones como el realizar asambleas generales por usos y costumbres; somos una comunidad indígena, entonces la comunidad dijo que ese proyecto no podía pasar.</p>
<p style="text-align: justify;">Analizamos la devastación y el desastre ambiental, la afectación a los mantos acuíferos. Es un área natural protegida; tiene categoría de santuario del agua. Los mismos decretos dicen que es una zona que absorbe mucha agua. Como decíamos hace un rato, nuestros bosques suministran agua al Distrito Federal y al Valle de Toluca. Analizando todo esto, la comunidad dijo que (el proyecto carretero) no podía pasar. El Gobierno, al darse cuenta de que no iban a poder pasar por la forma de gobernarnos (su apego a los usos y costumbres), por la forma de decidir lo que le conviene a la comunidad por medio de nuestras asambleas, implementan el padrón agrario, y el padrón agrario, obviamente, se regula por la ley agraria. A nosotros nos queda bien claro: la ley agraria la han usado para legalizar los despojos a las comunidades indígenas y campesinas; la tuercen como ellos quieren, hacen reuniones como ellos quieren, asambleas que no reúnen los requisitos de fondo que marca la misma ley para apropiarse de los territorios. (…) Es ahí donde nos damos cuenta de cómo se tuerce la ley, cómo ocupan esa ley para despojar a las comunidades indígenas.</p>
<p style="text-align: justify;">–¿Han sostenido alguna reunión con el Gobierno y Fuerzas Federales, o con el Gobierno y Fuerzas Estatales?</p>
<p style="text-align: justify;">–Desde que se inicia el padrón de comuneros, sitian a la comunidad cientos de policías, granaderos, policías antimotines, algunos fuertemente armados, policías ministeriales… Lejos de tener un diálogo, ha habido represión hacia la comunidad; han sido detenidos hasta la fecha veintidós compañeros nuestros. Se han violentado los derechos humanos, los derechos indígenas. Se han metido con niños, con mujeres.</p>
<p style="text-align: justify;">No ha habido un diálogo, porque realmente nosotros, la gente, hemos protestado pacíficamente; no hemos caído en las provocaciones, porque la policía, el gobierno, lo primero que quiere es provocar para conseguir una agresión que pueda dar la detención de varios o algunos de nosotros. Son intimidaciones, persecuciones en cada asamblea de comuneros. Afuera de las casa de alguno de nosotros, hay dos o tres automóviles particulares sin placas con gente dentro, y que nosotros nos hemos dado cuenta y los hemos ubicado; son personal del Gobierno del estado, policías ministeriales que están ahí hostigándonos, que están intimidando. Hay muchas formas de cómo ellos han intimidado a la población.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay diálogo, no habido diálogo ni con el mismo Gobierno. El Gobierno ha tratado de dialogar solamente con algunos de nosotros. Nos citan y dicen: “A ver… queremos platicar contigo, queremos platicar en un restaurante, vamos a ponernos de acuerdo…”.</p>
<p style="text-align: justify;">O sea, la idea es cooptar a algunos de nosotros. Nos hemos mantenido firmes: nuestro territorio no tiene precio; nuestros bosques no tienen precio; el agua no tiene precio. Lo que hemos dicho siempre: “Es cierto: estamos defendiendo nuestro territorio; pero también estamos defendiendo los bosques y el agua que son el patrimonio de mucha gente”.</p>
<p style="text-align: justify;">–¿Cómo se encuentran sus compañeros detenidos? ¿Están bien?</p>
<p style="text-align: justify;">–Sí, ya. La primera detención fue el 14 de mayo del 2013, y la segunda donde detuvieron a catorce compañeros, siete hombres, siete mujeres, la mayoría eran adultos mayores. El día 3 de noviembre del 2014 vuelven a detener a ocho compañeros nuestros, ahí detienen a dos señoras mayores de edad, una de 76 años. Los han dejado libres. A los catorce compañeros los dejaron libres; a los ocho los dejaron libres por no encontrar pruebas, pero la “carpeta” sigue abierta. No hay delito, sin embargo la “carpeta” sigue abierta.</p>
<p style="text-align: justify;">–¿Qué otras comunidades están participando con ustedes?</p>
<p style="text-align: justify;">–Desde que iniciamos la lucha fuimos analizando, fuimos platicando con gente de otros pueblos, y nosotros sabíamos en qué nos estábamos metiendo. Nos pidieron hacer un frente, y llegó el momento en que hicimos un frente de pueblos indígenas donde participan varias comunidades de la región, concretamente tres que son las que también están afectadas por este proyecto carretero, pero son bastantes comunidades, entre veinticinco, treinta comunidades, la mayoría indígenas.</p>
<p style="text-align: justify;">Posdata<br />
El colectivo “más de 131” nos hizo saber que durante el mandato de Enrique Peña Nieto en el Estado de México, a la comunidad de Xochicuautla les fueron expropiadas alrededor de cuarenta hectáreas de sus bosques para la construcción de esta carretera; además, que la concesión al grupo Higa para la consecución de dicho proyecto, está dada desde aquellos tiempos, cuando Gerardo Ruiz Esparza fungía como Secretario de Comunicaciones y Transportes del Estado de México.</p>
<p style="text-align: justify;">El mismo colectivo nos dijo que la última manifestación que cubrió el fotoperiodista Rubén Espinoza (qepd), dos o tres días antes de ser asesinado, estuvo relacionada con la comunidad de Xochicuautla. Los pobladores de Xochicuautla, durante el mitin, pidieron justicia para aquellos que hacen bien su trabajo, para aquellos que informan de manera correcta a la sociedad, en clara alusión a Rubén.</p>
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		<title>Oriunda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2015 19:44:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_1035" aria-describedby="caption-attachment-1035" style="width: 317px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-1035" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/oriunda.jpg" alt="oriunda" width="317" height="458" /><figcaption id="caption-attachment-1035" class="wp-caption-text">Eduardo Caamaño</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Aquella tarde era poco el frío en el ambiente, sin embargo, lo estaba sintiendo más que en otras ocasiones; la chamarra y el suéter que llevaba encima fueron insuficientes. Venía saliendo sosegadamente del cine, con la mirada fija en el suelo, cuando reconocí el ritmo de sus pasos, y sin ocupar por completo lo breve de la palabra “enseguida”, la saludé. Reconoció mi voz, paró y me devolvió el saludo con una sonrisa. Fueron pocos los segundos que permanecimos estáticos, casi mudos para después caminar. Un sentimiento agridulce me invadía, mientras dejábamos atrás el cine y ordenaba mis pensamientos:
</p>
<p style="text-align: justify;">La precisión de los pasos es difícil de explicar, tan difícil como hacerle saber a alguien más en qué parte de nuestro cuerpo nace un dolor o hay una molestia, aunque uno sepa exactamente de dónde emana todo eso.
</p>
<p style="text-align: justify;">La Oriunda tenía puesta una bufanda de color tenue que se mezclaba con su piel. Me ofrecía su perfil; podía apreciar la delicada curva de su nariz y en general cada uno de los detalles de su cara y de su cuerpo. Caminaba de manera resuelta, como siempre lo ha hecho. Con voz entrecortada le insinué un par de cosas que me habían sucedido en los últimos tiempos, cosas pequeñas, sin tanta importancia. Quería saber de ella, y de una manera más sincera que sutil, le comenté que me había enterado del comienzo de alguno de los tantos sueños que tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">–Hago lo que quiero. Está muy chido no tener a alguien que te esté dando órdenes –la sonrisa apareció de nuevo en su rostro, acompañada de una carcajada.<br />
Hace mucho, los “lunes de misantropía” se marchitaron; no hay más de ellos por las oficinas que la Oriunda solía frecuentar no con tantas ganas, pero sí con mucho compromiso con ella, con lo que es. Nunca había visto a alguien detestar tanto la vida laboral y entregar lo mejor de sí. En su momento nos subimos a la punta de ese edificio alto, que es el refugio para la gente acartonada, y apreciamos todo el paisaje urbano cargado de nubes que daban la sensación de haber sido concebidas con pincel y acuarelas, hechas por un niño. Imaginábamos cómo sería saltar desde esa altura sin nada que contuviera o alivianara la caída. Aquella vez el viento estaba jugueteando con sus cabellos, acomodándoselos de manera desordenada en su frente, justo como lucen en estos momentos.
</p>
<p style="text-align: justify;">Nos enfilamos por las calles que están prohibidas para mí, los andadores que ella conoce muy bien. No sabía qué más decirle. El silencio se estaba instalando en medio de nosotros; mis ideas se tropezaban con mis emociones. Aquello estaba siendo una entrevista disimulada. Nuestras pláticas ya no encuentran la continuidad; van de un tema a otro sin naturalidad, sin algo que las haga corresponderse.<br />
–Oriunda… ¿Te gustan los tiburones?<br />
–Sí, ¿por?
</p>
<p style="text-align: justify;">Desprendí de mi cuello un collar de cordones de piel roja que se unen en sus extremos inferiores al colmillo de tiburón que reposaba en mi pecho. Lo puse en la palma de su mano. El collar por sí solo no tenía tanto valor; fueron las manos que me lo habían obsequiado lo que lo convertía en algo inconmensurable. La curiosidad la asaltó cuando vio que el colmillo era negro, y me preguntó de dónde lo había sacado.</p>
<p style="text-align: justify;">Comencé a platicarle la historia de Javier cuando vivía cerca de la playa. Le dije que él había sido el encargado de un criadero de tortugas, que por las madrugadas iba a la playa con un par de costales a buscar los huevos y que después de tantas visitas, había conocido a un pescador, quien se lo había obsequiado. Le dije que el colmillo pasó demasiado tiempo guardado en el bolsillo de Javier y con el tiempo se había fosilizado. Puso las yemas de sus dedos sobre las aún evidentes cicatrices de la encía, incrustadas en la parte más ancha del diente y comenzó a acariciarlas.<br />
–Está muy bonito —dijo, y recordé que hace mucho no era testigo de esa sonrisa que aparecía en su cara, y la cual, repasando mi manojo de fotos desgastadas, a veces podía recordar, aunque sólo fuera por mera melancolía.
</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos caminando por algunos instantes; los pasos del trayecto son menos que las palabras de este escrito. La fachada de su casa está por delante de nosotros. Nunca me ha gustado llegar a la puerta de su casa, el lugar donde cada historia que se pueda escribir de ella consigue su punto final. Avanzamos un poco más y de nueva cuenta permanecimos estáticos, de nueva cuenta casi mudos. No dejé de verla a los ojos; ella tampoco lo hizo. Tomé el collar, desenrollé la bufanda de su cuello, hice a un lado sus cabellos y cuando no hallé ningún obstáculo, se lo coloqué de la manera más tierna que pude.
</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba alejando mi pecho del suyo cuando sentí cómo sus brazos me rodeaban y nos volvían a unir. Los rasgos de la tranquilidad se comenzaron a grabar en mi cara; todas mis maldiciones hacia ella se corrompieron en la cercanía de su aliento: “Busca tus sueños…”.
</p>
<p style="text-align: justify;">Está sonando el teléfono, quizá sea algún cliente o mi jefe, ambos me pedirán resultados de un trabajo al cual le he estado dando demasiadas vueltas. Debo confesar que esta historia la escribí en un cubículo, con mi traje de cartón. La próxima vez que la vea, le diré que ya aprendí a hacer barquitos de papel. Que estoy intentando aventurarme entre las aguas turbulentas de la vida.</p>
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		<title>Futbol</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 01:56:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[El amor y el futbol pueden ser las únicas dos cosas en el mundo que atraviesan todos los estratos sociales, de arriba abajo, casi sin complicación; dadores de pláticas como ningunos; en otras ocasiones son actos de fe y, sobre todo, generadores de fortunas. En nuestros días ha circulado la noticia de que altos funcionarios &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-988 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/28.jpg" alt="28" width="650" height="431" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/28.jpg 650w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/28-310x205.jpg 310w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El amor y el futbol pueden ser las únicas dos cosas en el mundo que atraviesan todos los estratos sociales, de arriba abajo, casi sin complicación; dadores de pláticas como ningunos; en otras ocasiones son actos de fe y, sobre todo, generadores de fortunas.
</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestros días ha circulado la noticia de que altos funcionarios de la FIFA están inmiscuidos en asuntos de corrupción, fraude electrónico, lavado de dinero y extorsión, atributos que frecuentemente son conseguidos a través de la administración de los intereses de las masas o, en este caso, de las pasiones de las mismas. Quienes están a cargo de regular y dirigir lo antes mencionado, ven desde su escritorio el inmenso horizonte de la especulación, el gran margen de error que se les presenta para tergiversar la encomienda para la cual fueron elegidos o contratados.
</p>
<p style="text-align: justify;">En los altos cargos del futbol —y en general, en los altos puestos que se sustentan alrededor del planeta—, hallan en la televisión a su más grande aliado para transformar la más primaria de las necesidades o la más sincera de las vehemencias en fortunas considerables; sin embargo, esto no es nuevo: basta echarle un vistazo a lo que nos cuenta Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra: “A fines de 1994, hablando en Nueva York ante un círculo de hombres de negocios, Havelange confesó algunos números, lo que en él no es nada frecuente: ‘Puedo afirmar que el movimiento financiero del futbol en el mundo alcanza, anualmente, la suma de 225 mil millones de dólares’. Y se vanaglorió comparando esa fortuna con los 136 mil millones de dólares facturados en 1993 por la General Motors”. João Havelange fue el predecesor de Sepp Blatter, presidente de la FIFA durante veinticuatro años.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como Eduardo Galeano, hay otros escritores y periodistas que han convertido cada vuelta de la pelota en historias que se cuentan con ayuda de la literatura, entregando líneas sobresalientes, viendo al balompié como un fenómeno social, económico y necesariamente político (no partidista). La crónica literaria, el periodismo literario se ha convertido en el refugio de las historias que no sólo tienen que ver con el análisis de lo que sucede en el “terreno de juego”, sino con las percepciones del aficionado, las anécdotas y las verdades del barrio; algunos ejemplos de este tipo de literatura son: Juan Villoro y su Dios es redondo, Jorge Valdano y Los 11 poderes del líder, Martín Caparros con su obra Boquita, Vázquez Montalbán y el Fútbol. Una religión en busca de un dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que la literatura ha estado pisando terrenos que antes desdeñaba por considerarlo cosas para idiotas. Jorge Luis Borges decía que “el futbol era popular porque la estupidez es popular”. Matizando las palabras del maestro argentino, se entiende que la estupidez no sólo se hacina en el balompié, está en todas partes, incluso en lo que se piensa es de un nivel superior para el alma o de urgencia innegociable en las relaciones y debates de la sociedad. Solamente hay que prestar atención y buscarla (la estupidez); ahí está, aunque no sea tan obvia para los ojos y el pensamiento.
</p>
<p style="text-align: justify;">Una explicación a la incursión de los intelectuales en el tema del futbol, la ofrece Jorge Valdano, que antes de ser escritor fue jugador del Real Madrid y campeón del mundo con Argentina en México 86: “Los intelectuales ahora le han perdido el miedo al futbol. Hubo una época, que yo creo que por el espanto que les producía la masa, se alejaron del futbol; y a aquellos que les gustaba el futbol, lo disimulaban”. Él mismo ha contado una anécdota que involucra a Gabriel García Márquez, el escritor colombiano, que en una dedicatoria dirigida a Jorge, en alguno de sus libros, le daba las gracias por haber “contribuido a la eliminación de Colombia en el mundial del 86”.
</p>
<p style="text-align: justify;">Como Jorge Valdano, hay otros personajes involucrados de manera directa con este deporte, que han colaborado por medios distintos al de las letras para hacer notar la relevancia del futbol en la sociedad mundial. Un caso ejemplar es el de Didier Drogba, ciudadano marfileño —antes que jugador marfileño—, quien salió de su país a los cinco años de edad con destino a Francia en busca de mejores oportunidades de vida. Tuvo sus rachas negativas durante su adolescencia, sin embargo, lo que terminó de sacarlo  adelante por aquellos años —aunado a su indiscutible talento como centro delantero—, fue el nacimiento de su primer hijo. Su andar por las canchas es el de un jugador exitoso: prácticamente lo ha ganado todo.
</p>
<p style="text-align: justify;">Corría el año 2005 cuando Costa de Marfil se jugaba un histórico pase al mundial de Alemania contra la selección de Sudán. El marcador final fue un contundente 3 a 1, en favor de los marfileños, quienes irían por primera vez a una copa del mundo. Ya en los vestuarios, en medio del festejo y siendo conscientes Didier y sus compañeros de que todo su país los seguía a través de la televisión, el delantero tomó el micrófono, se arrodilló –lo secundaron sus congéneres– y dirigió el siguiente mensaje a su pueblo: “Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste… les pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejen sus armas y organicemos unas elecciones libres”. Una guerra civil que había comenzado en el 2002, y había dejado alrededor de 4 000 muertos durante casi tres años, empezaba a conocer el preludio a la tregua que se pactaría en el 2007 entre los dos bandos en disputa por el poder. Todo surgió a raíz del discurso de un jugador, que como ya se mencionó, dejó su país, a su familia a la edad de cinco años, que en el camino de adversidad que recorrió, y antes de que la fama que hoy posee, lo alcanzara, aprendió a priorizar la vida fuera de cualquier postura ideológica. Hoy en día, Didier dona la mitad de su sueldo a comunidades necesitadas de África.
</p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones entre el futbol y el gobierno de cualquier país (especialmente en los que pertenecen al tercer mundo, como el nuestro), son relevantes. Son relevantes por esa función que le han asignado los grupos en el poder como un enorme distractor de la mayoría de la población. ¿Pero qué cosa que sea considerada como esparcimiento no distrae? ¿Acaso ante una cuestión de urgencia social (de los problemas de toda esa aglomeración de sujetos e individuos llamada sociedad), se prefiere alzar la voz, ir a  protestar antes que ver un partido de cualquier deporte, ir al teatro, al cine, al museo, a un concierto, proponer soluciones en una mesa, hacer ensayos sobre la misma, ir por unos tragos?</p>
<p style="text-align: justify;">El futbol es un arma de dos filos, pero sólo se conoce el lado más desgastado del cuchillo: en la década de los ochenta, había un joven que fue a ver un partido que enfrentaba al Guarani contra el Corinthians, su camarada, que estaba a un lado, le dijo al oído: “El día que tengamos tanta gente en la asamblea como en un partido de futbol, empezaremos a cambiar a Brasil”, ese joven era Luiz Inácio Lula da Silva.</p>
<p style="text-align: justify;">
<img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-989 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/8.jpg" alt="8" width="650" height="330" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Sobre el verde, estaba otro joven llamado Sócrates. Al Doctor, como le apodaban a Sócrates (porque se graduó de la licenciatura de Medicina), le causaba mucha gracia saber que compartía nombre con un filosofo de la antigua Grecia. Él fue futbolista profesional en una época oscura para la sociedad brasileña, que vivía bajo las atrocidades de una dictadura militar.
</p>
<p style="text-align: justify;">A Sócrates le llegó la oportunidad de jugar con el Sport Club Corinthians en el año de 1978. Tras cuatro años en el club, Sócrates vivió los cambios internos del Corinthians a nivel directivo. El Doctor, junto con sus compañeros de equipo, y aprovechando dichos cambios, crearon un movimiento llamado Democracia Corinthiana, de la mano del sociólogo Adilson Monteiro, quien tomó la dirección del equipo, y quien confesaría no saber nada de futbol. No obstante, les inculcó a sus jugadores los ideales democráticos que la sociedad brasileña estaba persiguiendo en las calles. Con el paso de los partidos, en las playeras de los jugadores se imprimiría la leyenda “Democracia Corinthiana”, imitando ésta el símbolo de la Coca-Cola en color y tipografía. Una gran maniobra para atraer toda la atención.
</p>
<p style="text-align: justify;">De las continúas protestas en las calles, el acompañamiento del rock brasileño, del nacimiento de la enmienda “Dante de Olivera”, que fue promovida por un joven político de nombre idéntico que pugnaba por llevar al país a comicios para la elección del presidente y así poner fin a la dictadura, era partidaria la Democracia Corinthiana.
</p>
<p style="text-align: justify;">Era simple entender el movimiento cuya cabeza era Sócrates: ellos, los jugadores, explicaron a la afición que “si vamos a bordo del autobús y alguien quiere bajar a hacer del baño, lo sometemos a votación, si la mayoría dice que sí, paramos, si no, continuamos”. La gente en las gradas, las aficiones de otros equipos, se iban uniendo al movimiento, mas no al equipo Corinthians. Una inercia común los hacía sentir empatía por aquel hombre de 1.90 de estatura, enjuto, moreno y barbudo.
</p>
<p style="text-align: justify;">El movimiento que comenzó en las canchas culminaría el 24 de mayo de 1984 en un parlamento con la desestimación de la enmienda “Dante de Olivera”: 298 votos a favor (faltaron 22 para su aprobación).</p>
<p style="text-align: justify;">A finales de 1983, el Corinthians jugó la final contra el Sao Paolo. En las playeras de los jugadores estaba impresa la frase “Día 15 Vote”. No decían por quién, sólo incitaban a la gente a ejercer un derecho que había costado demasiado conseguir. Minutos antes de que comenzara el juego, Sócrates, Wladimir, Casagrande, Adilson Monteiro y demás jugadores, portaban una manta que extendieron cuando se tomaron la foto oficial. La consigna escrita sobre la manta resumía el clamor de todo un país: “Ganar o perder, pero siempre con democracia”.</p>
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		<title>Juan Villoro y Arturo Beristain: Conferencia sobre la lluvia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2015 17:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teatro]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-873 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/ninguno.jpg" alt="ninguno" width="578" height="393" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/ninguno.jpg 578w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/ninguno-110x75.jpg 110w" sizes="(max-width: 578px) 100vw, 578px" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Solamente las tres últimas filas del auditorio permanecieron vacías. Quizá, llamar auditorio a la sala mayor del Colegio Nacional, sea exagerado: bastaron doscientas personas para llenarlo. No sé qué tan lejos me hallo del total real de los espectadores que se dieron cita. La cantidad antes mencionada es una aproximación que nació de vivir lo que es la logística del lugar, donde nos dejaban pasar por decenas para ocupar y llenar cada una de las filas asentadas a todo lo largo y ancho.
</p>
<p style="text-align: justify;">Minutos antes, mientras esperaba el ingreso, pude ver mi número de boleto: era el 136, lo recuerdo bien porque estuve jugueteando con esos tres dígitos gracias a las operaciones básicas de la aritmética. Empecé de manera sencilla, sumándolos y obteniendo como resultado 10, y recordé que era lunes 10 de agosto. Seguí jugando con los números, haciendo combinaciones variadas hasta que multipliqué el 6 por el 3 y resté el 1, teniendo como resultado 17, entonces encontré un rasgo asociativo entre el 10 y el 17. A continuación, me resultó fácil hallar el 24: “el 3 más el 1 por el 6…”.
</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba convencido de que del número de mi boleto se desprendía algo maravilloso: “los días en que va a estar puesta en escena la pieza de Juan Villoro son el 10, 17, 24 y 31 de agosto del presente”. Sentí curiosidad, al tiempo que supe que todo esto podía ser definido matemáticamente como el “conjunto de las fechas para la obra Conferencia sobre la lluvia”, o el “conjunto de los lunes de agosto obsequiados a la obra Conferencia sobre la lluvia”. Obtener  el número 31, reconozco, se hizo de una manera forzada en comparación con los otros, aunque de éste se posean muchos más caminos para llegar. Nos dejaron avanzar…
</p>
<p style="text-align: justify;">Reposaba en los asientos de en medio y decidí pasar a la zona trasera en busca de una mejor vista para apreciar de manera más amplia el escenario. La segunda llamada comenzaba, y hubo el tiempo suficiente para volver a repasar el prólogo de la obra, del libro donde Juan Villoro explica los motivos por los cuales escribió la primera versión de ésta; donde también revela que se vio en la necesidad de hacerle ciertos ajustes al momento que vio la interpretación de Diego Jáuregui, el actor del monólogo de aquel entonces, en el verano del 2013. El mismo   Juan dice que “el teatro es un género literario peculiar: se escribe en un planeta y se representa en otro”.
</p>
<p style="text-align: justify;">Se anunció la tercera llamada y pronto salió al escenario Arturo Beristain con un portafolio entre las manos, del que comenzaría a sacar algunos papeles y libros con citas. Tomó asiento y revolvió las hojas del portafolio: “¡Perdí los papeles!&#8230;” estos y los libros se quedaron reposando sobre la mesa cuando el actor se puso en pie y sin fijar un objetivo especifico, se dirigió a los espectadores.
</p>
<p style="text-align: justify;">Con el transcurrir de la obra hallé una analogía a la frase de Juan: en el preámbulo que realizó Leopoldo María Panero, para una edición de Matemática Demente de Lewis Carroll, manifiesta que la traducción de una obra puede ser llevada a cabo de manera literaria, mas no literal; que la traducción es posible porque el texto original es una grieta, un cuerpo lleno de fisuras, en el cual, el traductor aprovecha esos pequeños intersticios para rellenarlos con nuevas palabras, con nuevos versos, sin que estos alteren el sentido del original. El traductor, como dice Panero, “trabaja en esa grieta del texto: pero no para agrietarlo, sino precisamente para rellenarlo, perfeccionar, terminar el texto original…”; aunque esto nunca será de manera permanente, “ya que una nueva traducción o una simple lectura, encontrará otras grietas…”.
</p>
<p style="text-align: justify;">El texto de Juan estaba siendo hablado en el mismo idioma en el que fue escrito, pero traducido a un lenguaje distinto: el teatral. Así fue como reconstruí las imágenes que tenía de la obra que previamente había leído, mientras veía a Arturo levantar un vaso, rodear una mesa, cargar una silla para dibujar todos los escenarios que transita el personaje, el bibliotecario al cual estaba representando. Reafirmé un poquito más la idea de que la precisión de las palabras no está en los diferentes significados que puedan tener; se consigue en las imágenes que nacen de ellas. Era como volver a juntar los fragmentos de un espejo fracturado, rellenando cada espacio, cada hendidura existente para mejorar el reflejo de las figuras que en él pueden existir, quedando limpio, ajeno a las cicatrices de las ideas difusas de la primera lectura.
</p>
<p style="text-align: justify;">El bibliotecario ha estado hablando de la relación que existe entre la lluvia y la poesía amorosa. Ha ocupado citas de diversos poetas “que con sus versos han cambiado el clima”. Deja ver que, si bien él ha pasado demasiado tiempo ordenando libros en una biblioteca, estos han desordenado su vida. Perdió los papeles para la conferencia y desde entonces improvisa y la ha convertido en una confesión. Los libros, asume, fueron parte importante para el fracaso de una de sus relaciones, pues “Soledad era alérgica a los ácaros, y los libros producen ácaros…”.   Nos avisa que ciertos encuentros nos preparan para otros encuentros. Se recarga contra la silla y habla de manera prolongada acerca de Laura; el discurso oscila entre la efusividad y la tristeza, no se detiene en ningún estado de ánimo que pudiera estar a la mitad.</p>
<p style="text-align: justify;">En una de las tantas entrevistas que ha ofrecido Villoro, le escuché responder: “Creo que la cultura se debe hacer así: con más imaginación que presupuesto”. Supongo que Arturo lo entiende de la misma forma: convierte la silla en la que se ha sentado, en un medio de transporte, levantándola del respaldo y rodeando la mesa, atravesando avenidas, calles, hasta llegar a su destino para estacionarla: “Me costó trabajo seguirla en taxi”. Después se agacha, pone los ojos al ras de la de la superficie de la mesa: “…baje del taxi y la seguí a lo lejos (…) Se sentó en una banca bajó un árbol frondoso y sacó un libro”. Había colocado el vaso de agua por encima de su cabeza, a una distancia tan larga como la longitud de su brazo para convertirlo en árbol, para conseguir la sombra que arropaba a Laura en su lectura.
</p>
<p style="text-align: justify;">Comprendí que el teatro es mágico: al bibliotecario sólo le bastaba tener una mesa, una silla, un vaso y su voz para dibujar paisajes enteros, escenografías completas para contarnos una realidad alterna. En un ejercicio de memoria, recuerdo ambas situaciones, una ligada a la otra, indivisibles. Lo veo a él cargando la silla y al mismo tiempo a bordo de un taxi, lo veo levantando un vaso de agua, de cuclillas sobre el suelo, acariciando el borde de la mesa y llega la pintura de un jardín de generosas proporciones, donde Laura yace bajo la sombra de un árbol y él se esconde detrás del tallo de otro para poder obsérvala.
</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la pasividad de las últimas tres filas, con la oscuridad apenas dispersándose por la luz del escenario,  se contemplan mejor los movimientos del actor, todo se siente mejor, tan real. Escucho la lluvia caer; es el audio de la sala. ¡No! Seguro son las lágrimas del bibliotecario al descubrir la otra felicidad de su amada, o las de los espectadores que se conmueven con la situación, o quizá sean las mías. La lluvia está mojándome las manos…</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Feria de las Culturas Amigas</title>
		<link>https://www.cronopio.mx/noticiacultural/feria-de-las-culturas-amigas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Aug 2015 19:44:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticia cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[I Mientras paseaba por los andenes del Metro, observé el letrero que daba la fecha y el lugar donde se llevaría a cabo la Feria. Recordé que desde hace tres años no había hecho presencia en el evento y que necesitaba un nuevo tema para el periódico. Le di la menor de las importancias a &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-842 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/tigre.jpg" alt="tigre" width="649" height="503" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>I</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Mientras paseaba por los andenes del Metro, observé el letrero que daba la fecha y el lugar donde se llevaría a cabo la Feria. Recordé que desde hace tres años no había hecho presencia en el evento y que necesitaba un nuevo tema para el periódico. Le di la menor de las importancias a mi necesidad; seguí leyendo las noticias desalentadoras del fin de semana. El reportaje principal era un collage de cuerpos bañados en sangre y abatidos sobre el suelo; armas largas y oscuras como adornos alrededor de las figuras humanas; carrocerías perforadas por las balas; hechos y datos que en suma delataban la complicidad de justicieros y criminales empuñando la misma arma para apuntar a un sólo objetivo: el ciudadano común.</p>
<p style="text-align: justify;">Los vagones abrieron sus puertas y subí; entonces avancé hasta la sección de internacionales para comprender que la desgracia es omnipresente y que ésta (muy probablemente) nunca será algo anacrónico. Cien años han pasado del holocausto armenio; una historia que no conocía hasta que me encontré con aquellas líneas. En lo que también fue una entrevista, resaltaba un nombre propio: Carlos Antamarián, en aquel momento, un personaje de ficción sacado de una revista.<br />
Días después, la curiosidad y el trabajo terminaron por depositarme en la geografía extraña de la Feria, donde el mundo estaba dividido en tres continentes, en tres extensiones largas y angostas de suelo; la posición en conjunto de éstas, se asemejaba a las aspas de un molino de viento; si hubiera podido verlas desde arriba, la última oración sería irrefutable. África y América Latina compartían territorio; Lejano y Medio Oriente dispuestos en otro; el último de ellos fue ocupado por Europa. Ahí estaba Johannes como encargado del Pabellón Armenio. Lo abordé con un par de argumentos que conseguí viendo una película llamada Xenia. Tuvimos algunas conversaciones. En la primera de ellas, me dio un breve prólogo de sus raíces. Con el transcurrir de las pláticas, el hombre hecho de palabras se materializó para nosotros dos, y sucedió el encuentro fugaz.<br />
–Entonces… ¿Tú eres el antropólogo del reportaje?<br />
–Sí, soy yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Carlos comenzó a desinhibirse y a impartir una cátedra de historia que rozaba el comentario doctoral. Johannes se apartó y nosotros caminamos de manera paralela al muro de los lagos, de los templos, de los paisajes armenios, donde cada paso se mezclaba con alguna imagen para convertirse en una inyección de conocimientos llenos de nombres indescifrables e impronunciables —mas no indecibles— para mí. La pasión lo desbordaba. Las historias y las anécdotas que compartía me avisaban de su lealtad hacia un compromiso adquirido incluso antes de su nacimiento. Ante él, traté de hacer válido mi argumento con cierta denostación hacia el restaurante europeo de naciones que vino a este evento. Él me explicaba que el primer encuentro, la primera de las formas en que uno puede conocer una nueva cultura “es por medio de la comida”; yo dije que también es un gran negocio, al menos en este contexto.</p>
<p style="text-align: justify;">Escribí su nombre sobre una hoja y él hizo un arreglo a mi ortografía: le agregó la tilde. Carlos abrió la puerta hacia el terreno de la especulación, al cual, decidí entrar.<br />
–¿Eres mexicano de nacimiento?<br />
–Sí…<br />
No me corresponde narrar su historia, lo único que puedo contar es que su apellido en algún momento se castellanizó. Forcé la continuidad de la plática intentando hallar analogías que quizá no existan entre México y Armenia. Cuando comenzó a hablar de las diferencias que hay entre un politicidio y un genocidio, lo abandoné mentalmente; entonces, me situé en los días anteriores a este encuentro y en los posteriores, también.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>II</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estoy buscando a Roque Dalton. Llego al Pulgarcito, pero no está. Le digo a la muchacha de gesto dulce y voz suave que no alcanzo a comprender la ausencia del poeta; ella me responde de manera quedita y apurada que hace un año vino; sin embargo, “su legado, en esta ocasión se quedó en El Salvador”. La indiferencia es poca e involuntaria; entendible cuando tienes a una clientela que espera ser atendida con inmediatez.</p>
<p style="text-align: justify;">Salgo de El Salvador, camino cinco pasos y me encuentro con Pedro, que yace parado frente al pabellón ecuatoriano. Pedro, muchacho con la noche en la piel y tan alegre como el “amigo negro José”, explica la teoría de la otredad; el flujo de gente se detiene y lo interrumpe para tomarse una foto con él. Termino siendo el fotógrafo oficial para que ningún integrante de la familia tenga que ser excluido del recuerdo. Después de varias fotos, procede con la explicación.<br />
–Como te decía, mi hermano, uno no es consciente de sí mismo hasta que el otro sabe que existes.<br />
Ahora sé que sus padres son ecuatorianos y él, mexicano. Cumple con su cuota de fotos entre cada tema que estamos desarrollando y hablamos de música, en su mayoría grupos de son jarocho expuestos por él. Le pregunto por los ritmos típicos de Ecuador; suelta algunas sugerencias y se toma un par fotos más. Llegados a este punto, le digo que la canción Mi noche triste, de Carlos Gardel, tiene algo de ecuatoriano en alguno de sus versos.<br />
–“Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida…”. La palabra “percanta” viene del lunfardo argentino y significa “mujer”; la palabra “amurar” viajó desde Sudán hasta Ecuador, y significa “abandonar”.<br />
Si la gente se mueve, la palabra se desplaza con ella, concluimos. Me pregunta por qué estoy aquí (se toma una foto), le hago saber el motivo de mi presencia en esta Feria.<br />
–Vine a buscar a Roque Dalton.</p>
<p style="text-align: justify;">Me desea suerte y se despide. Repaso el tango uruguayo en mi cabeza y con ese sentimiento arribo a la Republica Oriental del Uruguay.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde hace unos instantes conozco a Lucía. Ella le pide a José Luis que sea su traductor para que yo termine de entender qué y cómo son las alpargatas de verdad. José Luis lleva un tiempo viviendo acá, ésa es la razón por la cual tiene más apego a nuestra manera de hablar y de nombrar a las cosas. Lo saludo, estrecha mi mano y me recibe con una sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de dos demostraciones que no fructifican, se aparta para atender otros asuntos y yo descanso mis ojos en la mirada ámbar y profunda de ella.<br />
Lucía comienza con su disertación. Pongo toda la atención que tengo a las zapatillas de aire que está forjando para mí.<br />
–Una capa de tela, cocida a una suela de hilo (hecha de espirales o círculos, me avisa su dedo).<br />
Ella hace gestos con sus manos tan brillantes como el cobre; yo persigo cada uno de ellos, esperando que deje de hacerlos para poderla ver a los ojos. Sale detrás del mostrador donde se exhiben las materas y los muñequitos de madera. Comienza de nuevo, ahora ocupa sus pies para terminar de responderme “así son las alpargatas.”<br />
Después de recibir la respuesta, hubo un silencio que no pude llenar. Me extravié, me inhibí.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>III</strong></p>
<p style="text-align: left;">Regresé en el preciso instante en que Carlos hablaba del desplazamiento humano. Caminábamos por las calles del centro de la ciudad, cuando le dije:<br />
–¿Conoces a Roque Dalton?<br />
–No.<br />
–Hay un poema muy bello llamado Acta.</p>
<p style="text-align: left;">Sin más que decir, recité incompleto y de manera salteada los versos del poema: “En nombre de quienes lavan ropa ajena (y expulsan de la blancura la mugre ajena)/ En nombre de quienes cuidan hijos ajenos (y venden su fuerza de trabajo en forma de amor maternal y humillaciones)/ En nombre de quienes comen mendrugos ajenos (y aún los mastican con sentimiento de ladrón)/ En nombre de quienes viven en un país ajeno (…y por eso está allí la policía y la guardia cuidándolos contra nosotros…).<br />
–Vaya que era un poeta —dijo Carlos, con semblante melancólico.<br />
Me despedí de él en cualquier esquina. Comenzaba a llover. Esperaba a que el semáforo cambiara de color cuando alguien se me acercó y dijo:<br />
–¡Hey, amigo! ¿Dónde está la Calle Uruguay?<br />
–Cuatro cuadras desde aquí, si no, es la que sigue.</p>
<p style="text-align: left;">El semáforo dio el “siga”, crucé la calle y caminé hasta preguntarme: ¿dónde queda el Uruguay para mí? Volví a pensar en ella, mostrándoseme de frente.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Agujero de Gusano: Túnel del tiempo</title>
		<link>https://www.cronopio.mx/creacionliteraria/agujero-de-gusano-tunel-del-tiempo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2015 17:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Como siempre, es obligado decir que la historia que aquí se cuenta pertenece al terreno de la absoluta ficción, aunque el país siga siendo el mismo y pertenezca al terreno de la sorprendente realidad”. Taibo II, México D. F., 1987. Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia. Uno Apenas amanecía en Casablanca, Marruecos, &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-804 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/tunel-1.jpg" alt="tunel 1" width="638" height="661" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Como siempre, es obligado decir que la historia que aquí se cuenta pertenece al terreno de la absoluta ficción, aunque el país siga siendo el mismo y pertenezca al terreno de la sorprendente realidad”.<br />
Taibo II, México D. F., 1987. Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia.</p>
<p><strong>Uno</strong></p>
<p>Apenas amanecía en Casablanca, Marruecos, cuando Marouane levantó el auricular del teléfono y llamó a Federico.<br />
–¿Cómo estás?<br />
–Bien. Hace mucho que no me llamabas.<br />
–Lo sé. Acabo de encender el televisor y me encontré con la noticia de que El Chapo se ha escapado.<br />
–¡No lo sabía…! —respondió Federico con un gesto de asombro que le llenó la cara.<br />
–Creo que es normal; siempre sucede que los primeros involucrados en un asunto son los últimos en enterarse.<br />
–Hace un mes que estoy en Florencia para resolver algunos asuntos. Debe ser de madrugada por allá, y de seguro la gente sigue durmiendo.<br />
–Bueno, ¿todo bien?<br />
–Sí.<br />
–Te llamo después.</p>
<p style="text-align: justify;">Marouane es alguien de pláticas breves, muy afectivo y preocupado por los suyos, pero de palabras cortas para expresarlo. Por unos instantes permaneció dubitativo, con el teléfono en la mano. Pensó que no iba a ser fácil para el gobierno mexicano y los medios de comunicación oficiales explicar un hecho de tales magnitudes.</p>
<p style="text-align: justify;">Se acercó a su escritorio y abrió la laptop. Aprovechó la inmediatez de Internet para encontrar las primeras declaraciones del presidente de México, quien permanecería en Francia para un acto tan solemne como la conmemoración de la Toma de la Bastilla.<br />
–¡Qué cinismo!</p>
<p style="text-align: justify;">Siguió paseando su atención en la nota periodística de cualquier medio digital, en la que se podía leer que Peña Nieto dejaba en claro que él y sus 399 funcionarios (ahora), permanecerían en el país europeo bajo el arropo de su homólogo francés, François Hollande; y que sería el Secretario de Gobernación el encargado de regresar al país para esclarecerlo todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Marouane estuvo leyendo diferentes artículos que circulaban por la red. Había transcurrido media hora desde que hiciera la llamada. Despegó los antebrazos del escritorio y recargó la espalda contra la silla. Sacó algunas conclusiones de la poca información de la que disponía.<br />
–Tardarán algunos días en ofrecer a la ciudadanía mundial las primeras explicaciones que arrojen las investigaciones. Cualquiera que haya sido el motivo de esta fuga, debe de ser en primera instancia un insulto para México, para la inteligencia; y ésta habita en cualquier rincón del planeta. Bueno, la verdad es que los políticos de profesión saben cómo limpiarse la cara ante la opinión pública cuando un hazmerreír tan grande se las ensucia. Podríamos pensar que el presidente en turno, con esta encomienda a su Secretario, ya comenzó a trazarle el camino para que sea su sucesor. ¿Cuándo son las elecciones presidenciales en México?</p>
<p><strong>Dos</strong></p>
<p>El abuelo o el apá, dependiendo de la edad del conocido o el cliente, es la forma en cómo se dirigen a él. Acostumbra abrir su pulquería un domingo sí y uno, no. Habían transcurrido dos semanas desde que los tabloides amanecieron con la noticia principal. El abuelo no es afín a los periódicos, considera que estos sólo sirven para aumentar la decepción, la impotencia, y que el mayor mérito que pueden tener, es obsequiarle pláticas a la gente y no hacerla pasar por desinformada, o en un caso más extremo, por ignorante.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablaba con Poncho desde hace una hora.       La plática giraba alrededor de la noticia principal.<br />
–Te digo que esto le dio la vuelta al mundo desde el primer instante, apá. El esposo de una vecina, italiano él, está en Florencia, haciendo no recuerdo qué cosas, y recibió una llamada de un amigo suyo que vive en Marruecos para informarle lo que aquí está sucediendo.<br />
–¡Son chingaderas! Ese güey no se escapó –el abuelo estaba especulando–. Hay quienes dicen que lo dejaron salir desde hace un mes, que lo llevaron de la mano hasta la salida y que lo del hoyo aquel es sólo una cortina de humo más.<br />
–En estos asuntos, apá, hay mucho humo y cualquier teoría puede ser válida. Mira —le estaba mostrando una foto en el periódico, era de la casa donde comenzó a construirse el agujero de gusano que hizo retroceder (una vez más) a México en el tiempo y por el cual el capo conseguiría su libertad.<br />
–Les quedó chingón el techito del sótano, con todo y sus viguitas metálicas pa’ sostener el piso superior –aleccionó el abuelo.</p>
<p style="text-align: justify;">El televisor a menudo permanece encendido; sin embargo, esta vez, nadie le había prestado atención hasta que en la caja apareció una muchacha que mediría alrededor de 1.60 metros, corresponsal de un medio con raíces extranjeras y que sólo se podía observar por televisión de paga. No está por demás decir que el progreso también ha alcanzado estos lugares.</p>
<p style="text-align: justify;">La reportera estaba enlazada en vivo y aseguraba que lo que iba a hacer era una exclusiva del medio donde trabaja. Desmontó una tapa del suelo de madera, como se desmonta la tapa de una cisterna de agua, e ingresó al sótano que aparecía en el periódico de Poncho. Una vez adentro recorrió el lugar con la lente de la cámara. Se alcanzaron a observar los restos de lo que debieron ser instalaciones eléctricas, botes con residuos de mezcla de concreto, un par de motocicletas con un tanque de diesel amarrado a los volantes y la voz de la periodista argumentando que “éstas fueron utilizadas por El Chapo y su acompañante para recorrer el kilómetro y medio de distancia que hay del penal a la casa”. Lo último que se le vio hacer, fue adentrarse unos metros en el túnel, el cual era un poco más grande que ella, asegurando que conforme iba avanzando, “era más difícil respirar”.<br />
Parece que el suelo es bueno –dijo el abuelo.<br />
–¿Cómo le hicieron? –secundó Poncho.</p>
<p style="text-align: justify;">A nuestros dos personajes se les había olvidado que no estaban solos en el lugar; de hecho, un par de muchachas que apenas debían rebasar la veintena de años, llegaron antes que Poncho; ocupaban una de las mesas de madera vieja dispuestas para los comensales, y permanecían una mesa por delante del ingeniero, que al igual que Poncho, ya formaba parte de la escenografía del lugar. Éste estaba vaciando su tarro y, cuando terminó, se puso a pontificar.<br />
–¡Ah…! La madre tierra siempre tan bondadosa con sus hijos; aunque estos se porten bien o mal, ella siempre es generosa.<br />
Entonces comenzó con su explicación.<br />
–Por lo que se pudo ver en aquellas imágenes del televisor, resulta que ese terreno es bondadoso; es arcilla de la buena. Estratos superficiales de suelo que se pueden remover con pico y pala, con una cohesión que permite hacer una franja de aire en medio de su cuerpo sin que éste se venga abajo. He visto pocas imágenes del sitio –contando las del reportaje recién transmitido–, sin embargo, puedo decir que la sobrecarga del lugar es insignificante. Entiéndase por sobrecarga todo cuerpo ajeno al suelo que reposa encima de él. Ésa es la razón por lo que en las estaciones del metro vemos gigantes de concreto o acero sosteniendo la superficie.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, ese pequeño agujero no fue hecho artesanalmente; alguna tecnología de punta se debió ocupar para perforar. No nos debe sorprender el poder que tienen El Chapo y su gente para importar la maquinaria necesaria. Recuerdo que en algún intercambio escolar, cuando tenía la edad de estas dos jovencitas, y casi sin querer, terminé en Holanda. Me presenté con el ingeniero con el que debía trabajar, me dio una introducción de lo que se estaba haciendo, con un lenguaje en demasía técnico. Fueron mis ojos los que me tradujeron las palabras de todo el discurso del ingeniero holandés al momento de ver los planos hidráulicos y estructurales. Me percaté de que era un grupo de túneles de casi seis metros de diámetro que debían cumplir con la función de desaguar el gasto hidráulico del mar para evitar que el país se inundara. Mis ojos y mi boca se abrieron todo lo que pudieron para medir el tamaño del compromiso que me había echado al hombro, como ya dije, casi sin querer.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hice fue investigar con qué habían logrado hacer un hoyo de semejantes proporciones –apenas se estaba perforado el primero del grupo–, y entonces me presentaron un gusano de origen alemán con una cabeza tan grande como la del agujero y cuando menos de la mitad de largo como de un vagón del metro.</p>
<p style="text-align: justify;">En todo lo largo del túnel se encontraban distintos tipos de suelo; entre más cerca del mar se estaba, el suelo en su mayoría eran arenas, entre más lejos, eran arcillas. Se empezó a forjar el túnel donde el suelo era tan similar al del pequeño agujero. Nosotros conducíamos el gusano y éste devoraba y se arrastraba muy tranquilamente entre la tierra hasta que la suerte se nos acabó, por así decirlo: encontramos piedra durante la perforación y al pobre gusano alemán se le enchuecaron los dientes cuando le tocó morderla. Los estudios de mecánica de suelos habían previsto estratos blandos, con gran plasticidad, pero como todo lo que hace el humano es falible, ésta no fue la excepción.  La reparación del insecto metálico fue una molestia de su tamaño, pero en ese instante, agradecí que a Artemio, mi excompañero de clase, se le hubiera ocurrido abandonar la carrera en el último semestre, puesto que eso me abrió la oportunidad de viajar a los Países Bajos…</p>
<p style="text-align: justify;">Poncho le había acercado otro tarro de blanco al ingeniero desde hacía un rato. Éste le dio un trago para limpiarse la garganta de tanto comentario que le había llenado la panza de aire y que lo dejaba inmerso en una atmósfera de pretensión para los desconocidos que apenas llegaban y lo agarraron a mitad de su disertación. Culminó lo que tenía que decir:<br />
–Bueno, para los negocios intocables de El Chapo, conseguir un pequeño gusano, o una perforadora que haga la misma función, no debe representar mayor problema. ¡Eso sí! Por más pequeñas que sean esas máquinas, hacen un chingo de ruido y sacan un chingo de tierra; ambos ausentes tanto en los testimonios de los lugareños como en las investigaciones de las autoridades. Sólo los reos, por lo que se lee en las noticias, han dicho que tres días antes de la fuga se escuchaban ruidos extraños. Todo lo anterior, en conjunto, nos hace pensar mal. Ya saben lo que dice el viejo refrán…</p>
<p><strong>Tres</strong></p>
<p>El flujo de gente impedía que la puerta de cortinas oscilantes se estuviera quieta; el establecimiento se llenaba y se vaciaba, entre tanto al abuelo le hacían falta manos para despachar los curados. Los presentes, que pudieron escuchar la explicación del ingeniero, permanecían en silencio pensando en lo que había dicho el técnico; hubo quienes, entre pequeñas risas irónicas o con el mismo silencio que los otros, lo tildaban de embustero, de “farol”. De la sinfonola dispuesta por detrás de las mesas de madera, se dejaba escuchar una pieza de música ranchera, cortesía de la casa. Daba la sensación de que la noticia principal dejaría de ser tema de conversación, hasta que una de las dos muchachas presentes desde los comienzos de este relato, alzó la voz.<br />
–Nosotras crecimos cerquita del pueblo donde nació El Chapo.<br />
–Antes se vivía en la miseria –añadió la segunda.</p>
<p style="text-align: justify;">Las muchachas narraban el pedazo de suerte que les había repartido la vida a sus padres y a ellas, “un sitio miserable para tener hijos y formar una familia”. Se llegó al punto de cómo cambiaron las cosas al momento en que El Chapo y su gente levantaron las primeras obras de drenaje, luz, agua y pavimentación en el pueblo del capo; y que el pueblo de ellas se había beneficiado de todo aquello por la cercanía. Contaron, sin inhibirse, que ellas habían pasado sus estudios de jardín de niños hasta preparatoria en las escuelas que fueron construidas por “Don Joaquín”, como le dicen por allá. No podían ocultar su malestar contra toda la serie de lo que ellas consideraban insultos e injurias que se le atribuían al líder del Cártel de Sinaloa.<br />
–¡Es un asesino! –gritó alguien.<br />
–¡Los justicieros también! –sentenció otro.<br />
Las muchachas, alternándose, explicaban la manera en cómo se consigue el dinero por aquellos lugares.<br />
–Las familias campesinas y las obreras somos mayoría por aquellos rumbos. Se nos cita en un lugar específico y nos llevan a las faldas de la sierra en camioneta; a partir de ese punto comienza una caminata de tres hohoras hasta que uno prácticamente se extravía y pierde de vista el camino de terracería por donde circulan las camionetas.</p>
<p style="text-align: justify;">El proceso era sencillo, según la explicación que estaban ofreciendo. Decían que la amapola era recolectada por otras personas a las cuales nunca vieron, pues, cuando ellas y los demás arribaban al lugar, la hierba ya estaba sobre las mesas.</p>
<p style="text-align: justify;">Era una suerte no tener que recolectar la hierba, porque aquellas personas estaban más expuestas a que las vieran los helicópteros del Ejército. Ellos hacían recorridos aéreos y aunque no hubiera señales de movimiento, descargaban las ametralladoras.<br />
–En un par de ocasiones casi nos alcanzan las ráfagas de plomo.</p>
<p style="text-align: justify;">Su trabajo consistía en desmenuzar, con ayuda de unas uñas metálicas que se les ajustaban a los dedos, la perla de la amapola. Una serie de cabañas discretas cubrían a las personas de las inclemencias climatológicas mientras estaban trabajando. Juntaban el relleno que salía de la perla y lo ponían en unos recipientes o en costales para que luego fueran llevados a los laboratorios.<br />
–Nunca conocimos los laboratorios. No se bajaba de la sierra hasta que se terminara de desmenuzar la hierba. Se regresaba como se había llegado, pero ahora con el cansancio cubriéndonos todo el cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify;">El abuelo ya podía ver el fondo de los botes; la tarde había sido buena con su bolsillo. Se acercaba la hora de cerrar, el cielo se hacía opaco y se dejaban ver las primeras estrellas. Quedaban pocos comensales en el lugar, entre ellos, el ingeniero, Poncho, las muchachas, los que habían opinado líneas arriba y acaso alguien más.<img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-805 alignright" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/tunel-2.jpg" alt="tunel 2" width="393" height="284" /></p>
<p style="text-align: justify;">Se escuchó un estruendo. La puerta de cortinas oscilantes había sido abierta con violencia. La persona que interrumpió las anécdotas que se estaban compartiendo, se recargó contra la barra donde se despachaba el pulque y se colocó a un costado de Poncho. Éste se llevó un cigarro a la boca y le preguntó si quería uno; no hubo respuesta. Se guardó silencio por unos instantes, la música abandonó a los comensales tiempo atrás. Sólo se alcanzaba a percibir el chillido de las bisagras oxidadas de la puerta que no dejaba de bailar; “tengo que arreglar esa molestia”, se dijo el abuelo. De pronto, la persona levantó la cara y paseando los ojos sobre todos los presentes gritó con toda la conciencia de lo que representa la siguiente consigna:<br />
–¡Nos siguen faltando 43!<br />
Era un domingo 26 de julio…</p>
<p><strong>Cuatro</strong></p>
<p>Apoyó la rodilla derecha contra el suelo, desabrochó el candado y lo colocó en el ojal de la puerta metálica, volvió a abrocharlo para después ponerse de pie y comenzar a andar entre la oscuridad. Caminó media calle hasta encontrarse bajo el arropo de un faro; desdobló el periódico que dejó Poncho en el local y leyó el titular: “Ayotzinapa, diez meses sin respuestas”.<br />
–¡Pinches noticias! Nomás sirven pa’ hacernos pendejos. Lo arrugó y lo dejo caer al suelo.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>El cine “un bien incurable”: Subiela, El Mago</title>
		<link>https://www.cronopio.mx/noticiacultural/el-cine-un-bien-incurable-subiela-el-mago/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandro "Chino" Velasquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2015 20:39:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticia cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[Entonces… hiciste un documental anecdótico. —No sé si exista el termino —contestó Jimena con la mirada al cielo y manteniendo el dedo índice al borde de sus labios. Habíamos pactado una entrevista días atrás, y desde hace un par de horas hablamos acerca de su último trabajo, Subiela, El Mago–. Poco a poco me fue &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-737 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/subiela.jpg" alt="subiela" width="1000" height="552" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Entonces… hiciste un documental anecdótico.<br />
—No sé si exista el termino —contestó Jimena con la mirada al cielo y manteniendo el dedo índice al borde de sus labios. Habíamos pactado una entrevista días atrás, y desde hace un par de horas hablamos acerca de su último trabajo, Subiela, El Mago–.
</p>
<p style="text-align: justify;">Poco a poco me fue contando todas las intimidades que se esconden detrás del proyecto terminado. Supe que estuvo dos meses y medio en Argentina, registrando en su cámara alrededor de veinte horas de grabación y que la experiencia con Eliseo Subiela fue muy especial. Me contó la versión oficial y la no oficial del porqué hizo este documental: la primera se sostiene en la admiración que ella tiene hacia el cineasta; la segunda es que al final de la posproducción se dio cuenta de que fue el documental la que la eligió a ella, apelando un poco a esta parte mágica que es un aliciente y un gusto compartido con Eliseo, quien define al cine como “un bien incurable”.</p>
<p style="text-align: justify;">El esfuerzo constante la puso en diferentes escenarios, en los que, para culminar este proyecto, conoció a distintas personas. Cuando por fin ella y la gente que la rodeó, le dieron un estado final a la película, Jimena invitó a Eliseo Subiela, y a su esposa, a México, específicamente a Nayarit, donde en una sala de cine, vieron el documental.</p>
<p style="text-align: justify;">En la etapa de preguntas, alguien cuestionó al cineasta si le había gustado el trabajo, él respondió que sería demasiado pretencioso decir que sí a una película que versa acerca de él, sin embargo ofreció una explicación, la cual no recuerdo entera, pero mencionó las tres fases de cómo percibió Subiela el trabajo de Jimena, en la cercanía y en la distancia: el día en que él recibe un correo de parte de una niña de México para hacer lo que antes se ha platicado; el momento en que él, ella y todo el equipo de producción están grabando en una costera, en un hospital psiquiátrico, en un parque, en un pequeño estudio y hasta en un cementerio… a lo que él pensó, “falta que lo termine”; y luego se halló enfrente de una audiencia a la cual tuvo que decir “y aquí está…”. Esas últimas palabras le dieron un valor inc<img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-738 alignright" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/subiela-2.jpg" alt="subiela 2" width="391" height="203" />onmensurable a todo el esfuerzo llevado a cabo por Jimena Colunga Gascón, realizadora del primer documental dedicado a la vida y obra de Subiela.
</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente entrevista de Cronopio, fue el preludio a todas las anécdotas antes comentadas:<br />
—¿Cómo llegó Eliseo Subiela a la vida de Jimena? O, ¿cuándo conoció Jimena a Eliseo Subiela?<br />
—Estaba terminando la prepa y yo ya quería aplicar para la escuela de cine. Siempre quise hacer la carrera en la EICTV de Cuba. Me mandaron el temario para estudiar y una parte importante del examen iba a ser cine latinoamericano; y justo en Oaxaca estaba el cineclub el Pochote… me saque una membresía e investigando sobre cineastas latinoamericanos, salió que en Argentina estaba Eliseo Subiela.
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<p style="text-align: justify;">Leí su semblanza y me fui al Pochote a sacar Pequeños milagros y El lado oscuro del corazón. Vi primero Pequeños milagros, y yo así de: ‘¡Me encanta esta película!’ y luego vi el Lado oscuro del corazón, y con el Lado oscuro del corazón me ‘mató’ por completo; pase días completamente afectada por esa película (…) ya de ahí lo agarré como de mis favoritos y a partir de eso me saqué más películas. Después, lo de la escuela de cine de Cuba, fui a hacer talleres —por una cosa o por otra no hice el curso regular—, pero así fue como llegó a mi vida.<br />
—¿Subiela provoca algo diferente en ti, en tu creación? O, ¿por qué hacer un documental que hable de él?<br />
—Realmente me sentí tan identificada con sus películas, porque en ese momento me di cuenta que había un creador consolidado que compartía una visión del mundo muy similar a la mía. Cuando llegué con este documental, yo tenía un poco la hipótesis de que lo que hacía Subiela era realismo mágico, porque tiene este planteamiento de que la realidad cotidiana, así, aquí mismo en la colonia Roma, donde estamos sentados, puede haber magia, y es un pensamiento que siempre tuve en la cabeza desde chavilla, entonces… me gustó ver eso en una obra cinematográfica.
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<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-739 aligncenter" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/subiela-4.jpg" alt="subiela 4" width="764" height="509" /></p>
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<p style="text-align: justify;">En el Lado oscuro del corazón tanta gente hablando en poesía, había muchos cuadros donde Oliverio parece que vuela, cuando en realidad no se eleva del piso; tiene una gabardina y entonces le da el viento y parece que tiene alas. Me gusta esa postura con respecto a la realidad, siempre me gustó y dije: ‘¡Órale! Aquí lo tengo; lo estoy viendo; no estoy equivocada; es posible que en la realidad cotidiana de todas las personas exista esta parte de la magia’.<br />
—Él es modesto cuando afirma que es director de cine circunstancialmente y que bien pudo ser bombero o médico. A raíz de esto, uno formula alguna idea general y simple del porqué aceptó formar parte de este proyecto; pero, imaginando que se hubiera negado, ¿cómo llenar ese hueco que hubiera dejado su ausencia?<br />
—Si se hubiera negado, yo creo que no hubiera cambiado mi admiración por él. Si se hubiera negado lo hubiera tenido como cinematografía de referencia invariablemente: por la forma, por el planteamiento de los temas, por su perspectiva del mundo… Justamente todo lo que él habla en el documental es lo que vemos en las películas. Entonces, si él me hubiera dicho: ‘no, no, estoy ocupado; o, no, no, estoy fuera, o no me interesa…’, yo hubiera dicho ok, porque yo sabía de antemano qué nivel de personaje era, es. Si me hubiera dicho que no, me hubiera parecido lógico, o sea, a lo mejor me hubiera sentido decepcionada y frustrada, pero hubiera sido como… (encogiendo los hombros) “bueno”.<br />
—Pero ya no hubieras hecho un documental sobre Subiela.<br />
—¡Eso sí lo sabía! Si iba a hacer un documental sobre Subiela, tenía que hablar con Subiela. No quería que fuera uno de estos documentales de referencia. Desde el principio no quería que fuera un documental biográfico, de datos fríos —porque no creo que sea tan interesante—, y siempre me pareció mucho más interesante, justamente cuál era la esencia de sus películas, la perspectiva del mundo de ese señor, por qué hace el cine así… Inclusive tiene que ver directamente con lo que tú crees de la vida, entonces este señor debía tener una perspectiva muy particular del mundo para que sucediera así… Si él no hubiera estado, no hubiera hecho ningún esfuerzo por encontrar a toda la gente que sale en el documental.<br />
—Eso es muy importante, porque en la película no ha sido suficiente escuchar solamente la voz de Eliseo; también se escucha hablar a sus cercanos, a sus allegados y a las imágenes de su trabajo para formarnos una idea más completa y amplia de su personalidad y hallar un porqué más claro de su manera de hacer cine.<br />
—Siguiendo esta línea del planteamiento original del documental, yo no quería que escucháramos de la voz de Subiela, sólo su trayectoria, porque esa información la puedo sacar de Wikipedia. Siempre supe que lo que quería preguntarle a Subiela era sobre todos estos temas universales que él aborda tan específicamente y tan particularmente en sus películas. Sí quería tener todas estas entrevistas con gente cercana, con miembros de su club, porque también había leído que él suele trabajar mucho con la misma gente. La estructura original del documental era: yo voy a preguntarle a Subiela sobre estos temas de los que se tratan sus películas; y los aspectos técnicos de las películas en sí mismas me los iban a dar otras personas, como su experiencia de trabajo.
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<p style="text-align: justify;">La primera pregunta (a Subiela) fue: “A ver Eliseo, ¿usted qué piensa sobre el amor? (hace los gestos de extrañeza que debieron aparecer en la cara de Eliseo). Sí, ¿qué piensa sobre el amor?, ¿cuál es su perspectiva sobre la poesía? ¿De dónde vino el Lado oscuro del corazón? Era un poco más anecdotario de su parte; a mí no me interesaba en qué año se hizo la película, con quién trabajo… Yo sí tenía la intención de poner en este documental cosas que sólo Subiela te puede decir.<br />
—Dice Subiela: “Las historias de amor cuanto más imposibles sean, más potentes son”. La expresión es bella, porque coexisten el pesimismo y el optimismo. Juan Carlos Onetti, en sus novelas breves, generalmente las comienza de forma pesimista y culminan igual o más tristes, pero su gran mérito es que las narra de manera optimista y uno alcanza a dibujar una sonrisa con las situaciones que viven sus personajes. Eliseo parece andar por la misma línea; él lo expresa más con imágenes que con palabras. Quizá un ejemplo de esto puede ser su película El resultado del amor.<br />
—Creo que el cine y la poesía están hechos de lo mismo, porque las dos disciplinas artísticas están hechas de imágenes… por eso la poesía tiene este sentido, porque la poesía evoca, te pone imágenes muy poderosas de muchas maneras en la cabeza, automáticamente en cuanto tú la escuchas, en cuanto tú la lees, todo lo que dice la poesía, lo tienes ilustrado en la cabeza, y lo mismo sucede (con el cine), es una serie de imágenes.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, a Onetti lo tiene como referencia; él tiene muchos escritores (como referencia). En alguna parte del documental, él dice: “cada vez que puedo contrabandeo un amor en el cine: músico, escritor, pintor, lo que sea…”.<br />
—A manera de homenaje.<br />
—Ajá… Onetti, por ejemplo: hay una escena del Lado oscuro del corazón, que es donde Oliverio conoce a Ana, en el cabaret, llega el tipo y le empieza a tirar Táctica y estrategia, de Mario Benedetti, galán acá… entonces la morra voltea y termina el poema, (hace gestos de extrañeza) entonces el tipo se queda de: “ay… seguro lees a Onetti, también ¿no?”.<br />
—“Yo digo que lo que yo hago es realismo sospechoso”, afirma Subiela. En otra de sus confesiones, dice que le gustan más las preguntas que las respuestas. Parece ser que a él no le gusta andar por los caminos de la verdad y de la mentira, prefiere caminar el sendero del desengaño.<br />
—Hay otra frase que también dijo, que no está en el documental, pero dice que él desconfía de la gente que tiene demasiadas respuestas. A lo que él se refiere es a esta necesidad de explorarse a uno mismo y explorar su propio entorno. Cuando uno cree que lo sabe todo, no exploras, ni aprendes, ni te mueves…<br />
—Hay un conformismo.<br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-740 alignleft" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/subiela-3.jpg" alt="subiela 3" width="349" height="340" />—Claro… Creo que el espíritu de experimentar es en sí mismo hacerse preguntas: ¿por qué uno tiene ganas de emprender un viaje, a cualquier lado? El que sea, chiquito o grande… Yo, por ejemplo, que no soy de aquí (de la ciudad), quiero ir a Xochimilco, ¿por qué? Porque no conozco. ¿Y para que quiero conocer? Pues para saber qué hay, qué no hay… Quiero ir al mercado de la Merced, ¿por qué si no tengo ningún asunto que atender en el mercado de la Merced? Porque quiero ver cómo es.<br />
—Hay otras cosas en las que hay que dejarse llevar, ¿no? Como esa parte en la que Eliseo dice: “te iba a decir qué es el sentido de la vida, cuando pasó el avión”.<br />
—Eso también es como un chiste local, porque el primer día de preguntas él tenía la idea de que yo le iba a hacer preguntas un poco más periodísticas, y cuando vio que no, hacía chistes (…) y entonces me decía: “¡Qué! ¿Ahora me vas a preguntar sobre el sentido de la vida?”. Fue como un chiste constante, “ya me vas a preguntar sobre el sentido de la vida”, es por eso que pasa el avión y se avienta el chiste “estaba a punto de decirte el sentido de la vida, pero pasó el avión”.<br />
—Con amor, con pasión, con rigor… el prestidigitador ha sacado historias del sombrero para contarlas a la gente con la ayuda de su cámara. Jimena le ha preguntado, ¿quién eres tú? A lo que él responde no tener la solución completa para esa pregunta… ¿De dónde viene esa curiosidad por definir a Subiela?<br />
—Todo el documental vino de esta pregunta, más allá de quién es Eliseo Subiela, yo quería saber cómo es que Subiela hace esas cosas, de dónde se saca esas escenas, cómo es que escribe esos guiones… Lo que sí me queda claro es que es un buscador también, él no sabe, no tiene claro quién es él, y tampoco creo que le urja saberlo.<br />
Creo que las personas se van construyendo con las experiencias, la manera en la que vemos las cosas tiene que ver con todo lo que hayamos pasado antes, bien o mal, y finalmente coincido con muchas de las perspectivas en el documental, que él es un autor, es un creador, necesita expresarse. Ya lo dice Miguel Ángel Roca en algún punto: “si no hubiera hecho cine, lo hubiera hecho a través de otra cosa”, pero necesita expresarse.</p>
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