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	<title>Daniel Antonio &#8211; Cronopio.MX</title>
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	<description>Periodismo Cultural</description>
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		<title>Canción 1</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Dec 2018 22:45:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160;   E  l viernes 28 de abril del año 2017, quizá a medio día, sostenía en mi mano izquierda un juguete llamado Hatchimal1  y en mi mano derecha un Lego para armar el Arco de Triunfo. Desde luego, en mi condición de padre divorciado clasemediero con aspiraciones de grandeza occidental prefería comprar el monumento a &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-5893" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-12-17-a-las-14.36.24.png" alt="" width="1025" height="305" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-12-17-a-las-14.36.24.png 1025w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-12-17-a-las-14.36.24-768x229.png 768w" sizes="(max-width: 1025px) 100vw, 1025px" /></p>
<p class="p1"><span class="s1" style="font-size: 36pt;">  E  </span><span class="s1">l viernes 28 de abril del año 2017, quizá a medio día, sostenía en mi mano izquierda un juguete llamado Hatchimal<sup>1</sup><span class="Apple-converted-space">  </span>y en mi mano derecha un Lego para armar el Arco de Triunfo. Desde luego, en mi condición de padre divorciado clasemediero con aspiraciones de grandeza occidental prefería comprar el monumento a escala. Un movimiento descontrolado de mi brazo izquierdo provocó que el cable del lado derecho de mis audífonos se desconectara y mi música personal fue sustituida por la música ambiental de la juguetería. La canción que sonaba era interpretada con gran pasión por una mujer que muy a mi pesar no reconocí y bueno, me odio cuando tengo que recurrir a Shazam o cualquier app para obtener ayuda musical, sin embargo, la canción terminó y logré registrar la frase final que repetía la cantante en el coro de salida: <i>I’m waiting for it, that green light, I want it.</i> En poco tiempo ya escuchaba la versión digital de la canción, se trataba del primer sencillo del álbum por venir de Lorde: Melodrama. Quedé inmóvil y por mis dedos, por mis manos, por mis músculos, sentí el implacable avance de la tristeza. Sólo un par de personas han notado esa ligera pigmentación gris que toma mi piel cuando mi cuerpo ha sido conquistado. Mi ritmo cardiaco baja a menos de 25 pulsaciones. Si lograra llorar mi cuerpo sanaría, pero para que suceda tal cosa, faltarían algo más de diecisiete meses.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Como todos los viernes, pase a recoger a Gwendolín, mi hija, a su escuela, lo más temprano posible para disfrutar de la tarde juntos.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">—Papi, no me haces caso, deja de ver tu teléfono— me decía, sin parar.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">En algún momento del año 2013, empecé a observar el comportamiento del estado de Deyanira en <i>Whatsapp</i> en su forma más elemental y primitiva: esperaba a que estuviera “en línea” y de forma paralela cobijaba la esperanza de que ese estado se transformara en “escribiendo” (los gerundios en lo general están asociados con carencias, esta no es la excepción). Cuando los días se convirtieron en semanas y estas en inexorables meses y estos en definitivos años, <i>Whatsapp</i> se convirtió en una especie de fiel y silencioso compañero, porque, cada vez que Deyanira está “en línea” siento que está viva, que está presente, que está cerca, que quizá me pueda contactar. Es mi forma de comprobarla viva, activa, menos lejana, aunque cualquiera podría calificarme de acosador y soy muchas cosas, pero de acosador nada.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Ese viernes 28 de abril del año 2017 traté, como siempre, de ser y actuar de forma funcional y congruente, sobre todo en el tema de mi negocio (soy dueño de una importante Casa de Té), en el tema de las cosas que pago (me duele tirar el dinero a lo tonto) y en el tema de mi hija (me esfuerzo terriblemente para que no note que estoy deprimido, desgarrado y un poco a la deriva, porque mi amor se ha ido y sus pasos no se escuchan ya, acercándose a mi coche). Ese viernes 28, le entregué a Gwen su regalo anticipado del día del niño<sup>2</sup><span class="Apple-converted-space">  </span>(y de la niña también), ya que el día 30 no estaría conmigo, sino de vuelta con Ida, su madre, mi ex-esposa, de quien me separé y después me divorcié y con quien comparto la custodia de nuestra niña.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Ese viernes, después de preparar la cena, jugamos un poco, nos lavamos los dientes juntos y leímos un cuento. Cuando Gwen quedó dormida besé su frente, salí de su recámara y me fui a la sala. Puse de fondo visual una película de Carl Theodor Dreyer: El amo de la casa. Pensé en iniciar una nueva lectura pero el libro de Ford Madox no lograba atraparme y con gran valor decidí no postergar más la escucha de la canción de Lorde y, tal como mi intuición me lo había dicho previamente en la tienda de juguetes, se trataba de una canción post rompimiento. La escuché decenas de veces, en un loop imparable. Observé que Deyanira estuvo <i>t</i> a las 22:30 por algo cercano a cinco minutos y después a las 23:47 por dos o tres segundos. Después no supe más, en algún momento me quedé dormido y soñé.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">En mi sueño, Deyanira y yo asistíamos a una sala de conciertos. El resto de las butacas estaban ocupadas por personas en elegantes atuendos y en uno de los balcones, agitando su mano izquierda con claras intenciones de saludarnos, estaba sentada Lorde, quien después con su mano derecha señalaba el escenario, sobre el cual había una gran pantalla en donde era proyectada la insonorizada película: El amo de la casa. Los títulos de fondo negro y blancas letras que deberían contener los diálogos de la película eran sustituidos por fragmentos de la letra de la canción Green Light:</span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>All those rumors, they have big teeth</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>Oh, they bite you</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>Thought you said that you would always be in love</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>But you’re not in love no more</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>Did it frighten you</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>How we kissed when we danced on the light up floor?</i></span></p>
<p class="p3" style="text-align: center;"><span class="s1"><i>On the light up floor</i></span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Tal cual, se cansó de decírmelo Deyanira: siempre voy a quererte amar, pero no, ya no me ama más. Acaso ¿ama de nuevo a su esposo? Por casualidad ¿sabe él, su pinche esposo, que estuvimos tramitando su divorcio? El divorcio de Deyanira y su esposo, claro está, pero no, no está claro pues dijo que siempre me iba a amar y no es cierto. Y Lorde me entiende y entiende que es pasar por un rompimiento y… el poder de la música es total. No imagino un sólo instante de mi vida sin música, vivo y respiro con un <i>soundtrack</i> eterno acompañándome. Si tan solo pudiera llorar. No sé a bien que tan científico es este hecho, ignoro si existen datos empíricos que sostengan mi afirmación, pero afirmo y siento que en mis depresiones gano una cantidad cercana a un kilogramo de peso por el llanto retenido, el cual desde luego es desechado en las horas siguientes por alguno de los métodos de limpieza contenidos en un cuerpo humano cualquiera. ¡Ah!</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Lorde nació en Nueva Zelanda, es muy brillante. Es un genio de su época. Compone letras totales que llegan directo al corazón, las cuales están montadas sobre una estructura musical que rebasa los géneros pop; justifica el término de Art Pop. Además, ella ejecuta los instrumentos y produce las canciones. Carajo, y a mí me cuesta trabajo ligar cuarenta palabras poderosas.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Esa mañana del sábado 29 de abril del 2017 tuve certeza de algunas cosas. Supe que la posibilidad real, realista caray, de que Deyanira me contactara de nuevo se reducía dramáticamente, cada día más, un poco más. Supe que estaba muy contento de ya haber logrado poder empezar a salir con otras personas. Supe que nunca iba a dejarla de amar pero que podía vivir, casi funcionalmente, a pesar de ello. Supe que el dolor difícilmente se va del todo. Supe que tenía que sacar de mí todos los sentimientos y pensamientos relacionados. Entonces fue totalmente claro que tenía que cargar conmigo un cuadernito, de esos pequeños que cargan algunos escritores. También fue claro que necesitaba cargar conmigo una pluma, pequeña, de forma tal que a mi Iphone, los audífonos y las llaves de la casa, sólo tenía que sumar estos dos elementos y debía tomar notas, como surgieran y cuando surgieran porque en algún momento, cuando estuviera listo, escribiría un recuento de los hechos, de las vivencias, de los sentimientos y de los pensamientos, de las palabras y las promesas, de los besos y las cogidas, de las comidas, los gritos y la desesperación y supe que toda este recuento, toda esta historia debería estar acompañada por música, debería tener su<i> soundtrack.</i></span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Entonces, un cuadernito se acabó, y le siguió otro y después otro más. El recuento se fue armando de poco en poco en mi cabeza y de hecho, hoy mismo la historia se sigue escribiendo (así, en gerundio), y está muy cerca de llegar a su final porque claramente todo es un ciclo, el cual va a iniciar en un momento del tiempo y del espacio y, va a terminar, en otro momento y espacio, porque Deyanira me dijo que me iba a amar siempre, pero no me ama más y Lorde lo dice perfecto cuando grita: <i>I’m waiting for it, that green light, I want it.</i></span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Yo también espero que la vida, o el destino o Dios o el gran arquitecto o la naturaleza o quien sea, me muestren la luz verde que indica que puedo seguir con mi camino.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">En este momento me declaro totalmente competente para llevar a cabo la tarea de escribir y transmitir con la mayor claridad que me es posible, el recuento de lo sucedido en esta historia de amor, odio, esperanza, traición, y pasión, sucedida en la segunda década del siglo XXI, una época más allá de la mecanización y digitalización de las obras de arte y donde la más grande ellas, la música, funge como el esqueleto en el que las emociones serán montadas y ensambladas. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Por más aburrido y predecible que pueda parecer, es necesario regresar en el tiempo, a los primeros meses del año 2013, cuando esta historia de amor condenado a no ser, da comienzo. Mientras, que se siga escuchando Lorde, cantemos fuerte, el volumen hasta el techo, que se escuche la primera de las canciones de este <i>soundtrack: Green Light.</i></span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Genial, ¿cierto?</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Ciudad de México, diciembre de 2018</span></p>
<hr />
<p class="p1"><span class="s1" style="font-size: 10pt;"><i><sup>1</sup>Es un huevo del cual, después de un procedimiento asociado con el calor, “nace” una mascota.</i></span></p>
<p class="p1"><span class="s1" style="font-size: 10pt;"><i><span class="Apple-converted-space">   <sup>2</sup></span>El día del niño (y de la niña) en México se celebra cada año, el 30 de abril, mientras que en Alemania es en septiembre, en Argentina en agosto y los aguafiestas de los suecos lo celebran en octubre…</i></span></p>
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		<title>Lorena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Sep 2018 20:36:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy inicio mí vuelta número cincuenta y dos alrededor del sol. Por vez primera en todos estos años, inicio este periplo estelar sin un papá, por vez primera no hay nadie que me diga qué hacer, cómo hacerlo y el momento de hacerlo. Aún me provoca un poco de miedo. Soy un cliché, un anuncio &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1">Hoy inicio mí vuelta número cincuenta y dos alrededor del sol. Por vez primera en todos estos años, inicio este periplo estelar sin un papá, por vez primera no hay nadie que me diga qué hacer, cómo hacerlo y el momento de hacerlo. Aún me provoca un poco de miedo. Soy un cliché, un anuncio de Liverpool: la hija, la nieta, la esposa: siempre con un papá. Soy una niña de, poco más de 50 años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Es muy cómodo estar sola, despertarme en las mañanas sin ver a nadie, salvo a mí, reflejada en los espejos. Me sorprende tener un cuerpo tan firme, he visto más celulitis en cuerpos veinte años menores. Mi cara… qué guapa sigo. Es cómodo estar sola, pero por breves momentos, aburrido. Me encantaría tener un amante. Uno que esté a mi servicio cuando yo quiera. No me importa si es casado o si tiene novia o pareja o lo que sea. Me importa que venga en el momento en que se lo pida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Sentada dentro de un café, mientras revisaba un texto —enseño a escribir, aunque no escribo ya nada… doy clases en una reconocida universidad y en una reconocida librería— de uno de mis alumnos, noté que alguien me observaba. Lo noté porque sentí el peso de su mirada sobre mi pecho; el peso de la mía provocó que levantara su cara e hicimos contacto visual. De forma inconsciente ladeé mi cabeza hacia el lado derecho y con mi mano izquierda pase mi pelo sobre mi oreja. Me sonrió y no le correspondí, aunque en realidad sí que quería. En menos de tres segundos me pasaron mil imágenes: tarde lluviosa, gabardina, se acerca, me toma de la cintura, me besa, restaurante, comida sin tocar, tres copas de vino, su casa, la sala, sillón mullido de color gris, música de Diana Krall, besos apasionados y… un detalle detiene mi flujo de pensamientos: ¿y si no medí bien hasta dónde íbamos a llegar en esa cita y yo no arreglé del todo el cuidado de mi zona íntima? Odiaría la presencia de una cana. No, mejor no, debería ser más planeado y, cuando terminan esos tres segundos de locas imágenes, rompo contacto y regreso a revisar el texto escrito por uno de mis alumnos, el cual, por supuesto, está mal redactado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Días después, en una reunión con amigas —todas divorciadas— hablamos sobre el futuro del país, de nuestra genuina preocupación por el porvenir, ahora que nos gobierna alguien de pensamientos alejados de la clase media alta. Hablamos de los hijos, aunque dos de nosotras decidimos no tenerlos, pero empatizamos con las demás. Hablamos de las universidades. Hablamos de esos estudiantes que hacen marchas. Hablamos de una nueva camioneta y hablamos sobre lo cómodo que resulta no estar casada. Hablamos del Tinder y en este punto resulté la burla de todas porque aún no me decido a utilizarlo. Me cuesta un poco de trabajo estar en ese anaquel. Me da miedo que quienes vean mi imagen la pasen con su dedo del lado izquierdo. Me da miedo estructurar mi perfil, elegir fotos. De cualquier forma sé que voy a terminar utilizando la aplicación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">A veces me pregunto: ¿cuándo deja una de ser acosada? Por la forma de mi cuerpo y por mi tamaño, es inevitable utilizar la ropa un poco justa. Caminar tres o cuatro calles por la colonia Cuauhtémoc puede convertirse en un verdadero problema. Me dicen de todo, aunque una vez, cerca del instituto de la embajada francesa, un señor de barba me dijo algo sobre mi trasero y no me molestó del todo —era muy guapo—. En la universidad, me enteré que los alumnos me dicen la Milf Lorena y una vez alcancé a escuchar a uno de ellos describiendo “como me la comería”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Es toda una batalla. Es muy cómodo estar sola, no ver a mi marido más. Es cómodo pero un poco aburrido. A veces quisiera que pasara algo más. Me he dado cuenta que en ocasiones estoy de malas casi de la nada y me he dado cuenta también que me desquito con mis alumnos. Me gustaría que en los cursos de creación literaria que imparto hubiera una presencia masculina de mi agrado: lo que me ha tocado, no me ha causado emoción. Quizá por eso les digo que sus textos necesitan trabajarse más, no puedo desanimarlos demasiado porque dejarían de ir, pero sí lo suficiente para que no se crean los nuevos García Márquez de Polanco. Les digo citas de Phillip Roth, de Henry James, de Alice Munro. Así les doy a probar ese mundo al cual no van a poder acceder, pero sí aspirar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Es cómodo estar sola, pero, algunas noches, en mi cama, mirando el techo, no consigo dormir. Practico mi respiración, pongo aromas, música… el peor de los casos se da cuando logro dormir una hora antes de tenerme que levantar. Quizá por eso me desquito un poco con mis alumnos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p2">Es cómodo estar así, pero a veces, un poco aburrido. No quiero convertirme en una mala persona. De momento, me inscribiré a un nuevo curso, algo sobre… no sé, quizá algún tema psicológico, algo que sea cómodo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="p6" style="text-align: right;">Ciudad de México, septiembre de 2018.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-5618" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-09-18-a-las-13.16.53.png" alt="" width="563" height="808" /></p>
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		<title>Jéssica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jun 2018 22:25:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde mis primeros recuerdos, estoy acostumbrada a hacer lo que se me pega la gana. A veces, de forma increíble, sucede lo que yo quiero, otras tantas, no. Me gustaría haber tenido hermanas, medias hermanas o hermanastras. Mis padres, ambos, venían de matrimonios fracasados, sin embargo, su capacidad de procrear se limitó a un solo &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1">Desde mis primeros recuerdos, estoy acostumbrada a hacer lo que se me pega la gana. A veces, de forma increíble, sucede lo que yo quiero, otras tantas, no. Me gustaría haber tenido hermanas, medias hermanas o hermanastras. Mis padres, ambos, venían de matrimonios fracasados, sin embargo, su capacidad de procrear se limitó a un solo ser: yo. La hija de sus papis, mercadóloga, independiente, con un depa en la Del Valle.</p>
<p class="p1">Hace un tiempo, un poco por curiosidad y mucho por pose, empecé a leer libros de Nietzsche. Es una mamonería total, pero me impresiona el efecto que causa ir por la vida cargando un<span class="Apple-converted-space">  </span>libro de este autor. El caso es que, lo que realmente sentí haber entendido fue nada o casi nada y en ocasiones, sola, en la noche, en mi departamento, intenté esforzarme realmente con algunos de sus escritos, especialmente con Así habló Zaratustra. El efecto fue similar al de comprar el último Iphone, en realidad, como ya dije, era pura mamonería. Sin embargo, porque a veces logro conectarme con mi yo intelectual, uno de los libros de este señor alemán sí me gustó. No sé si lo comprendí o si logré captar el pensamiento de este hombre, pero La genealogía de la moral me gustó. Desconozco —debo reconocer— el porqué se constituye de tres tratados, o ensayos, o como se les quiera decir, separados entre sí pero que, en mi opinión coinciden en el aspecto moral-ético. Me interesó mucho el desarrollo de las ideas sobre “bueno”, “malo” y la “culpa”. Las dos primeras partes del libro cambiaron mi forma de ver la vida. En cambio el “ideal ascético” lo sentí muy lejano.</p>
<p class="p1">Alguna vez mi madre me dijo, los libros llegan a tu vida en el momento justo en el que deben llegar. Este libro de Nietzsche llegó a mi vida en un momento en donde se puso a prueba mi postura moral hacia las cosas. Aquí me es necesario aclarar: de forma auténtica, he sido a lo largo de mi vida una persona “buena”, que ha tenido que luchar consigo misma. En otras palabras, la Jessica buena, que actúa correctamente, en contra de la Jessica caprichosa y egoísta que piensa que las cosas deben suceder como ella dice. Como yo digo que deben ser, básicamente.</p>
<p class="p1">Como no me gusta estar sola, desde que mi relación con Román estaba en sus puntos más bajos, ya tenía vislumbrada a la persona que me gustaría para sustituirlo: Bruno, el jefe del área de creatividad —trabajo en una gran empresa de mercadotecnia, medios y redes sociales. Román es escritor y dos de sus novelas han sido publicadas—. Entonces, tres días antes de avisarle a Román mi decisión de finalizar mi relación con él, me metí en la oficina de Bruno, y sin aviso alguno me puse a platicar con él. Sucedió algo que no había presupuestado: me enamoré de él. También sucedió que él se enganchó y después de un par de horas de plática, ya habíamos diseñado planes para los próximos tres meses, tales como conciertos, comidas, exposiciones y demás. Saliendo de la oficina de Bruno, le envié un SMS a Román —esta tipo de mensaje es más impersonal comparado con un Whatsapp; no hay fotito de perfil— avisándole que iba a empezar a salir con otra persona. Esto me parece fundamental, no se puede empezar una relación sin finalizar la anterior. Me sentido ético de la corrección.<span class="Apple-converted-space">     </span></p>
<p class="p1">Lo que siguió, fueron cuatro meses de total intensidad con Bruno. Total. Tanto como para lo bueno, como para lo malo. Cada vez que hicimos el amor fue igual a tocar el cielo; cada vez que discutimos fue bajar al infierno. Cada comida que preparamos juntos fue la gloria; cada ataque de soberbia y orgullo fue sufrimiento total.</p>
<p class="p1">Un domingo súper complicado me impidió ver a Bruno. Hablamos por la noche —teníamos la rara costumbre de hablarnos por teléfono antes de dormir— y<span class="Apple-converted-space">  </span>molestó me comunicó que se iba a un curso por cuatro días, fuera de la ciudad. Lo odié. A su regreso, tuvimos una cena que inició regular, se puso bien y terminó fatal. Le dije a Bruno que yo no seguía más, el aceptó y me llevó en su coche a mí casa. En el camino me dijo: estaba tan nervioso de que no me contestabas lo mensajes, que le pedí a un amigo checara tu última hora de conexión, para ver si coincidía con la que yo veía en mi celular. Le di tu número pero no le dije tu nombre&#8230; si te contacta no lo peles… se llama… pero, no creo, un amigo no haría algo así.</p>
<p class="p1">El amigo me contactó. No sé porqué lo hice, le contesté. Platicamos todos los días, varias veces por día. Somos cercanos. Si Jean Jacques me viera, me diría: rompiste el contrato social. Me siento terrible pues obviamente un amor tan intenso como el que viví con Bruno no se borra fácil. Sigue en mi cuerpo y en mi mente. Cuando me lo encuentro en la oficina —por suerte muy poco— siento una alegría inmensa de verlo y luego culpa y luego coraje y luego lo odio y luego me odio y luego me afirmo y mil cosas más. Soy especialista en meterme en problemas yo sola, en tomar malas decisiones, pero me muero con la mía: si las cosas no pasan cuando yo las quiero, ya no las quiero.</p>
<p class="p1"><span class="Apple-converted-space">  </span>El señor Nietzsche dice que la “culpa” viene del concepto “deuda”. Esto es, tiene culpa el que contrajo una deuda; en otras palabras, tener un acreedor te convierte en culpable. Parece que ese diseño de las definiciones se gesta en las clases con poder, entre ellas por su puesto, la iglesia. Pienso en la construcción de los conceptos éticos-morales. Le doy mil vueltas. Pero, viviendo en una ciudad de millones y millones de personas, acepto que es obtuso que yo establezca contacto con un “amigo” de mi ex pareja, el cual recibió mi número móvil en un acto de confianza de mi ex —¿cuánto tuvo que haber confiado en él, para darle el número celular de su amada?—. Está muy mal. Pero Bruno me dejó sola. Me buscó muy poco como para intentar regresar. ¿Quién le manda anda dando mi número celular? Mientras tanto seguiré fiel a mí. No le debo nada a nadie, señor Nietzsche.</p>
<p class="p2"><span class="Apple-converted-space">     </span></p>
<p class="p1" style="text-align: right;">Ciudad de México, junio de 2018.</p>
<p class="p1" style="text-align: right;">
<p class="p1" style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-5380" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-06-15-a-las-14.27.05.png" alt="captura-de-pantalla-2018-06-15-a-las-14-27-05" width="577" height="763" /></p>
<p class="p1">
<p class="p1">
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		<title>Sarah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Apr 2018 23:15:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Ahogándome, en el mar del amor, donde a muchos les encantaría ahogarse; a mí, no. No puedo ver nada, es desesperante pues entiendo el concepto, entiendo la idea, imagino su funcionalidad. En realidad ya sabemos todo, desde el primer día, nada es un misterio; sin embargo la verdad es tan grande que debe develarse de &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ahogándome, en el mar del amor, donde a muchos les encantaría ahogarse; a mí, no. No puedo ver nada, es desesperante pues entiendo el concepto, entiendo la idea, imagino su funcionalidad. En realidad ya sabemos todo, desde el primer día, nada es un misterio; sin embargo la verdad es tan grande que debe develarse de poco en poco, lentamente, al paso del tiempo. No puedo ver nada pero los escucho. Los siento, no tengo duda, pero temo que ellos no, o más bien sólo él es, quien no me logra sentir aún. Ella sí, porque vivo dentro. Ya, ahora mismo.<br />
Ella le dice, me siento cobijada, segura bajo tus grandes alas, estoy tranquila cuando llegan las tormentas, cuando los truenos llenan todo el espacio. Él no dice nada. Después… no sé cuando, porque aquí dentro la noción del paso del tiempo es imperceptible, no se siente pero, sé que está pasando, que nunca para; el tiempo&#8230; después ella le dice, no me engañes más, detente, me haces daño. Cuando hayas construido la casa, entonces, en ese momento regresa, llámame y yo iré a casa.<br />
Él le dice, eres el poema que vive en mi corazón, el motor de mis movimientos, el pienso de mi ansia. Él le dice, yo construiré la casa, en medio del mar del amor, en donde a todos les encantaría ahogarse. A mi ninguno de ellos me escucha, y les grito, en ese mar de amor, yo no quiero ahogarme. No quiero ahogarme.<br />
Ella dice, le pido a la Virgen María y le pido a su madre, Ana, que mi hombre sí construya la casa, que sea todo real, que sea todo verdadero, que lo pueda ver y tocar. Comprobarlo. Que no se vaya nunca, que esté con nosotros. Grito tan fuerte como puedo: ¿nosotros, me incluye? ¡Dime! ¿Nosotros, me incluye? Parece escucharme, creo, porque mientras grito ella detiene su andar. Reanuda su camino y reanuda su diálogo con las vírgenes, con María, y su mamá, Ana.<br />
Él le dice, es imposible, no puede ser. No hay forma de que todo esto pueda convertirse en algo real. No es que no sea real ahora, no quiero decir tal cosa. ¿Sabes a lo que me refiero? ¿Me entiendes? Ella le dice, ¿y la casa? Ese lugar al que íbamos a llamar hogar, ¿no existirá? ¿No soy el poema en tu corazón?<br />
Quisiera poderlos ver. Quisiera poderles decir que el poema en sus corazones soy yo. Y les grito, tan fuerte como puedo: yo-soy-el-poema-de-sus-corazones. Pero por más que grito no me escuchan. Y me digo, ¿qué tengo? ¿Estoy mal? ¿No me quieren? ¿Qué hice? No me quiero ahogar en ese mar del amor, en donde a todos les encantaría ahogarse.<br />
Ella le dice, pensé que tú eras mi media mitad, que te había encontrado. Él le dice, lo soy, lo soy, lo soy, pero ¿cómo enfrentarlos? ¿Cómo le decimos a tu esposo? ¿Cómo le decimos a mi esposa? ¿Qué pasará con los grandes proyectos? Ella le dice, yo me sentía segura bajo tus grandes alas, ahora estoy sintiendo que te has ido, que no paras, que estás lejos. Él le dice, para, me matas, lo más hermoso se torna en oscuro cielo, se acercan los truenos. Ella le dice, hay un latido, sí, un latido que crece, que nunca se acabará. No te vayas, no me dejes sola, ya empieza la lluvia, cúbreme con tus alas.<br />
Dejo de escuchar la voz de él. También la de ella, pero sé que aquí sigue, que aquí está, la siento, está en todo lo que me rodea. Ella, me envuelve. De pronto dice algo tenue, y lo repite y lo vuelve a repetir: Sarah, Sarah, Sarah, Sarah.<br />
Ella le dice, es una mujer. Es una mujer que se llama Sarah. Él le dice, es imposible saberlo ahora y no es Sarah, ni María, ni Ana. NO es nada, porque no puede ser nada, se tiene que ir. Ahora sólo es un secreto. Sería el fin de nuestra sociedad, el fin de nuestros matrimonios. El fin de todo. Ella dice, es Sarah. De pronto siento que ella coloca sus manos justo encima de mí, justo encima de mi cabeza. Ella dice, es mujer y se llama Sarah y no es el fin, es el principio de todo.<br />
Ella le dice, yo construiré una casa en medio del mar del amor, donde a todos les encantaría les encantaría ahogarse. Ella le dice, yo extenderé mis alas y la protegeré de la lluvia y de los truenos. Ella es el poema en mi corazón. Yo construiré la casa a la que llamaremos: hogar.<br />
No consigo escuchar la voz de él ya. Pero siento las manos de ella justo encima de mi cabeza y por fin escucho su voz muy cerca, mucho, como nunca antes: Sarah, tu eres el poema de mi corazón, nunca cambies, nunca te detengas, yo soy tu mamá, y yo te construiré una casa, en medio del mar del amor, y la llamaremos: hogar.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-5279" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-04-16-a-las-15.41.32.png" alt="captura-de-pantalla-2018-04-16-a-las-15-41-32" width="512" height="736" /></p>
<p style="text-align: right;">
Ciudad de México, marzo de 2018.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Poly</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Mar 2018 05:23:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[—Bueno ya. No logro encontrar la gracia. Además, ¿de qué se burlan? ¿Piensan que sus relatos han sido mejores? Parece que les hablé en chino, cuando les mencioné los elementos indispensables por desarrollar a lo largo de un relato. Chistosos… ¿quién sigue? —Yo, Ana. El relato que escribí se llama Poly, que es un nombre &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;">—Bueno ya. No logro encontrar la gracia. Además, ¿de qué se burlan? ¿Piensan que sus relatos han sido mejores? Parece que les hablé en chino, cuando les mencioné los elementos indispensables por desarrollar a lo largo de un relato. Chistosos… ¿quién sigue?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—Yo, Ana. El relato que escribí se llama Poly, que es un nombre propio de mujer. En realidad la protagonista se llama Mariana pero decide cambiar su nombre por el de Poly.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—Poly… no sé si sea un nombre anglosajón o si te refieres a su significado griego… no importa, por favor, lee ya tu cuento. Y por favor, utiliza un volumen de voz alto, pero sin gritar.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—<i>“Cuando Mariana Juana Elliot cumplió cuatro meses de edad, el mundo entero sólo atinaba hablar de una cosa, de Laika, la perrita rusa, que los rusos habían enviado al espacio por orden de su líder, el señor Jruschev. En esa época, lo ingleses todavía no odiaban a los rusos, había una clase de agradecimiento tácito por haber vencido a los nazis, aunque en realidad, también los franceses se adjudicaban esa victoria. También los americanos y por supuesto, también los ingleses. El caso es que la mamá de Mariana sentía filia hacia el pueblo ruso y en consecuencia también por la perrita Laika. Durante su infancia, Mariana escucho miles de historias sobre las aventuras de Laika en el espacio y también escuchó miles de noches como su mami lloraba porque su esposo (el papá de Mariana) las había abandonado. Lo único que recibió Mariana de parte de su papá, fue una ligera pigmentación oscura en la piel —hay quien dice que el papá de Mariana era un aristócrata de un país llamado Somalia, al parecer ubicado en África o en Asia—, que la hacía distinta a todas sus compañeras en el colegio. En general, todas ellas eran muy blancas y de cabello rubio o castaño, mientras Mariana era de piel casi blanca y de cabello oscuro. En esa época era complicado no tener la piel blanca. Estos hechos serían una de las principales fuentes creativas de Mariana en el futuro.</i></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><i>&gt;&gt;A pesar de tener poco dinero, la mamá de Mariana siempre trató de impulsarle su amor por la música. Le pagó y la llevó a clases de guitarra, piano, canto y Ópera. Al cumplir Mariana, 15 años, las clases musicales finalizaron porque abandonó su casa, a su mamá, a su escuela, a sus amigos. Viajó de mil y un formas por el sur de Inglaterra, hasta que un día, el 3 de julio de 1976, entró al “Pier Pavillion” en Hastings, en donde junto con otras 40 personas presenció la actuación de un grupo de rock, de un subgénero denominado como “punk”. El nombre del grupo era: Sex Pistols.</i></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><i>&gt;&gt;Mucho se ha dicho y escrito sobre ese concierto. Su influencia fue tan grande que al menos 5 grandes agrupaciones musicales nacieron ese día, entre ellas la de Mariana, que en cuestión de minutos cambio su nombre al de Poly Styrene (al parecer, su maestro de canto alguna vez le dijo: “tu voz es incolora pero dulce, esa dulzura evapora fácilmente tu terrible presencia en el escenario”), y así, con su nuevo nombre, Mariana —Poly— formó una banda de rock punk a la que llamaría X-Ray Spex, la cual lograría grabar 5 sencillos y un solo álbum.</i></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;"><i>&gt;&gt;Habiendo conseguido un poco de fama, Mariana —Poly—, empezó a sentir la confianza necesaria para hacer frente a su madre… </i></p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—Ana, Ana, Ana, para; eso no es un cuento. Además, les pedí que escribieran un cuento o un relato sobre alguien admirable, ¿qué tiene de admirable una mujer que cantaba música punk?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—No es sólo que cantara, era LÍDER de una banda de rock punk, en medio de un mundo donde las mujeres no podían ser líderes de nada y menos de grupos de música rock y menos aún de música punk o post-punk. Influenció a muchas artistas y cantantes, desde esa época, hasta la fecha. Poly, quiero decir.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—Pues será lo que quieras pero tu cuento parece más bien una biografía y me temo que muchos de los datos mencionados deben ser inventados, sospecho que por ti misma.</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">—Puede ser, pero ¿no se trata de eso la ficción? ¿No se trata de contar y recontar historias que continúen sorprendiéndonos? ¿Qué es real y qué es ficción? ¿Quién es admirable y quién no?<span class="Apple-converted-space">  </span>Y, me pregunto ¿usted, qué opina maestra?</p>
<p class="p1" style="text-align: justify;">
<p class="p1" style="text-align: right;"><span class="Apple-converted-space">       </span>Ciudad de México, marzo de 2018.</p>
<p class="p1" style="text-align: right;">
<p class="p1" style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-5197" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-03-16-a-las-20.01.13.png" alt="captura-de-pantalla-2018-03-16-a-las-20-01-13" width="658" height="971" /></p>
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		<title>Hannah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Feb 2018 20:41:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[  M  e horrorizan las personas que van por la vida sin presupuestar. No me es concebible. La elaboración de un presupuesto supone que hay un plan, el cual va a guiar las acciones, las operaciones necesarias por realizar para alcanzar algo, lo que sea. Es absurdo creer que los presupuestos son un tema empresarial. &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><span style="font-size: 36pt;">  M  </span>e horrorizan las personas que van por la vida sin presupuestar. No me es concebible. La elaboración de un presupuesto supone que hay un plan, el cual va a guiar las acciones, las operaciones necesarias por realizar para alcanzar algo, lo que sea. Es absurdo creer que los presupuestos son un tema empresarial. Funcionan en todos los campos, en todos los ámbitos, en todos los escenarios. Son excelentes para el amor. Justo por eso es doblemente grave que me haya equivocado.</p>
<p class="p1">
<p class="p1">
<p class="p3">Odio a Paolo porque lo amo. Lo amaba, ¿lo sigo amando? No lo sé. Todo es confusión. Odio todos esos mensajes que le enviaba y me dejaba en visto, sin darme ninguna clase de respuesta. Odio su indiferencia, el desdén con el que me trataba. Odio esas dos palomitas azules. Odio haber ido a visitarle a su ciudad, con los suyos, con sus calles, con su aire, con su cielo. Nunca pude encajar. Dos semanas de terror. Una extraña en una tierra extraña. Y eso que amo Italia. Pero ¿qué es Italia cuando de forma abrupta se convierte en el escenario del desdén? Odio como me trató su familia, con esa condescendencia propia del que se cree superior pero intenta <b><i>igualarse</i></b>. Odio y me odio al recordar a Paolo diciéndome: has venido porque has querido. Y yo que no conozco Inglaterra… desperdicié mis semanas de vacaciones, mi dinero.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">El tiempo, y los periodos en los cuales lo dividimos son el elemento determinante para saber si un objetivo —presupuestado— fue alcanzado de forma total o parcial y, en el peor de los escenarios, si el resultado es el de un fracaso. Cierto es que, sin importar el resultado, el aprendizaje existe, se suma, crea experiencia, pero ¿a quién le gusta fracasar? A mí no. Aunque me digan mil veces, ay Hanna, eres una cabrona.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">Cuando regresé de Italia mi departamento empezó a sentirse más y más grande. Pensé en la gran cantidad de veces que rechacé tener una mascota y por breves instantes tuve la seguridad de que, un periquito o un gato podrían escucharme. Es súper complicado ir a trabajar con solo dos horas de sueño —y no del “reparador” —. Es aún más complicado ocultar los estragos de las lágrimas vertidas. Sin embargo, en la oficina podía reír o intentarlo al menos. En la noche, sola, era un fantasma deambulando por mi casa, una fantasma que detenía sus periplos justo donde tenía colocados en línea, todos los aparatos de contacto: mi laptop, mi móvil, mi tableta. Muchos mensajes, avisos, invitaciones, post etiquetados, twits, fotos, pero nada enviado por Paolo. En un arrebato, un impulso no previsto, no presupuestado, le escribí: hace una semana que no sé nada de ti, esta relación no está funcionando, quizá es mejor no seguir. Por fin tuve respuesta rápida, “ok”, contestó.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">Pensar a <b><i>futuro</i></b> es el motor principal sobre el que se monta la creación y desarrollo de los presupuestos. Así mismo, los objetivos, al ser creados, están colocados en momentos por venir: el futuro. En el desarrollo de los presupuestos, deben ser consideradas y tomadas en cuenta todas las variables relacionadas con el logro del objetivo. Al final se busca una de dos cosas: o aumentar las ganancias, o disminuir los costos. No hay más.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">Luego entonces, si Paolo fue un fracaso —en términos de su relación conmigo, porque en todo lo demás, todo lo que hace está totalmente bien—, toca avanzar, no detenerse, hacer mejores elecciones y por tanto, mejores presupuestos. Y sólo un mes posterior a mi regreso de Italia, caminé con toda decisión hacia el área de compras de la empresa donde trabajo, con el único y claro objetivo de platicar con Pablo. <b><i>Obligarlo</i></b> a hablar conmigo. En instantes confirmé todo lo que suponía, nos conectamos de inmediato. En pocos días tuvimos muchas citas, hicimos algunos planes para convivir juntos. Pensé: es perfecto Pablo, para olvidarte, Paolo. Entonces fue sencillo escribirle un correo —es más directo que una llamada telefónica y las palabras escritas ya nunca se borran— ratificándole nuestro rompimiento y avisándole que ya salía con alguien más. Hanna, en un mes estoy en la Ciudad de México, ahí platicamos, decía su respuesta. <span class="Apple-converted-space">   </span></p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">A veces, en la implementación de un presupuesto se presentan cambios, imprevistos que pueden producir algo llamado: desviación. Al inicio me dije: Pablo es perfecto, le doy unos besos y ya. Sucedió que me enamoré. Sucede que aún quiero a Paolo, sucede que, no sé qué chingados voy a hacer, porque, no quiero dañar ni a Paolo, ni a Pablo, ni a mí misma. En resumen, todo esto que me ha sucedido, no estaba presupuestado. Me ha rebasado.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3">No sé qué hacer pero, pienso sobre el amor.</p>
<p class="p3">
<p class="p3">
<p class="p3" style="text-align: right;">Ciudad de México, febrero de 2018.</p>
<p class="p3" style="text-align: right;">
<p class="p3" style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-5132" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2018-02-17-a-las-10.55.23.png" alt="captura-de-pantalla-2018-02-17-a-las-10-55-23" width="706" height="942" /></p>
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		<title>Shely</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 01:46:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[Para: brunomoreno@gmail.com Asunto: Importante que lo leas. Cc   Cco Tenía mucho coraje, pero ya no. En una semana cumpliré 36 años y contrario a lo que piensas —sé que lo piensas porque me lo has dicho mil veces— la gente sí puede cambiar. Cuando termines de leer este correo, ya me entenderás. No importa la &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Para: brunomoreno@gmail.com</p>
<p>Asunto: Importante que lo leas.</p>
<p>Cc   Cco</p>
<p>Tenía mucho coraje, pero ya no. En una semana cumpliré 36 años y contrario a lo que piensas —sé que lo piensas porque me lo has dicho mil veces— la gente sí puede cambiar. Cuando termines de leer este correo, ya me entenderás. No importa la edad, sí es posible. Estos últimos días que te has estado haciendo el digno, ignorándome de todas las formas posibles, me han servido para tomar una de las decisiones más importantes de mi vida: te voy a dejar y no pienso volver nunca más contigo. Hagas lo que hagas, digas lo que digas. Estas muy enojado, ¿no? Tan enojado que dejaste de contestarme a pesar de que te dije que me sentía súper mal.<br />
He tenido que llorar a escondidas en el baño, para que ya sabes quién, no se dé cuenta. He llorado por ti, no lo niego, pero he llorado más por mí misma, me siento un fracaso, lamento haber confiado en ti. ¿Sabes? Aún hoy, no dudo que me amas, pero esa forma de amar no se ajusta a lo que necesitamos, bueno, mejor dicho, a los que necesitábamos. ¿Tú crees que si me estoy separando de una persona que me maltrata, es para estar con otra que también lo hace? Tengo miedo. Valoré mis posibilidades y por más que lo quiera, es imposible que me alcance mi sueldo para mantener a mi hija, a mí, los gastos de la casa, la hipoteca, la mensualidad del coche. El me lo ha dejado totalmente claro: no se quiere divorciar, no me va a dar pensión, no pagaría ninguno de los gastos mensuales. Tendría que demandarlo y no cuento con los recursos para ello. Cuando está de buenas o arrepentido me dice y me pregona sobre lo importante que es mantener a la familia unida. Cuando se enoja (cosa de casi todos los días) me dice que soy una puta, que me urge largarme con mi amante.<br />
¿Qué tienes de diferente Bruno? Decías amarme y lo único que hiciste fue hurgar en mi pasado, buscar como idiota a ver que te encontrabas para echármelo en cara. No eres mejor que yo. Te pareces a él. Entiende, destrozaste mi futuro, creaste una esperanza de una mejor vida y yo, como la más tonta te creí todas tus historietas. No valoraste mis esfuerzos para estar contigo. Quiero llorar en este mismo momento otra vez, pero, estoy decidida. Se acabó. Mira, esto me lo mandaste en uno de tus primeros correos:<br />
“Shely, Nena, me divorcio yo primero, después tú, compramos un departamento, dejamos de escondernos del mundo, envejecemos juntos. Te amo bebé”.<br />
¡Qué risa! Te divorciaste, compraste el departamento nuevo, y después me dejaste atrapada en un matrimonio que no quiero pero que necesito. Preferiste invertir tiempo en estar investigando mi pasado, en lugar de seguir preparando las cosas para estar juntos. Y como esto es una despedida, no tengo problema en decirte lo siguiente: cualquier feminista del mundo se puede burlar sin parar de mí, soy la antítesis, por la sencilla razón de que soy una cobarde; no me atrevo a tener una vida sin un hombre que me ayude, que sea proveedor, que me apoye, que me cuide. Tengo miedo, mucho miedo a enfrentar a la vida por mi cuenta. Soy dependiente. Esa es mi derrota máxima. Sin embargo, de entrada, mi hija no va a sufrir carencias. Ella es mi prioridad. Fue un error haberla puesto a convivir contigo. ¿Qué estaba yo pensando?<br />
Prometo no odiarte. Siempre conservaré con cariño el recuerdo de nuestro viaje, nuestro único viaje, a Cancún. Ahora, mereces saber lo que haré: en la noche hablaré con mi esposo y le comunicaré, le diré que he decidido darle una oportunidad a nuestro matrimonio, al proyecto familiar, a la felicidad de nuestra hija (que obvio prefiere ver a sus padres juntos). Aceptaré el cambio de camioneta que me ha ofrecido, así como realizar ese viaje familiar a Disneylandia. En la oficina tomaré el reto de trasladarme al nuevo edificio a cambio de obtener ese puesto que paga más. Tendré paciencia y seré meticulosa hasta lograr la estabilidad económica que deseo para de una vez por todas mandar a la chingada a todos los hombres que ven en mi a una pobre estúpida que necesita ayuda. Es probable que me quede sola en el futuro, ya ves cuantas veces me dijiste: “no vas a ser bonita siempre”. Pues no importa.<br />
Ojalá todo esto fuera una pesadilla, ojalá y hubieras cumplido tus promesas. Sé que me amas, pero, eso no alcanza. En una semana cumpliré 36 años y podré fingir lo necesario, salir adelante. Tenía mucho coraje, pero ya no.</p>
<p>Adiós.</p>
<p>Shely.</p>
<p>Haz clic aquí para Responder o para Reenviar.</p>
<p>Ciudad de México, enero de 2018.</p>
<figure id="attachment_5050" aria-describedby="caption-attachment-5050" style="width: 1000px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5050 size-full" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/laura-makabresku_01.jpg" alt="laura-makabresku_01" width="1000" height="1001" srcset="https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/laura-makabresku_01.jpg 1000w, https://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/laura-makabresku_01-768x769.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><figcaption id="caption-attachment-5050" class="wp-caption-text">Laura Makabresku es una artista visual polaca y fotógrafa. Sus fotografías están desbordadas de símbolos místicos y la atmósfera de los cuentos de hadas</figcaption></figure>
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		<title>Dafne</title>
		<link>https://www.cronopio.mx/creacionliteraria/dafne/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Dec 2017 04:41:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[  M  i marido me pone de malas. Lo amo. No imagino la vida sin él, o mejor dicho, sin nosotros. Es mi persona favorita y de forma paralela la persona que más me puede hacer enojar. Me reclama que no he estado en casa; él ama estar conmigo cuando sale de la oficina. El &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 36pt;">  M  </span>i marido me pone de malas. Lo amo. No imagino la vida sin él, o mejor dicho, sin nosotros. Es mi persona favorita y de forma paralela la persona que más me puede hacer enojar. Me reclama que no he estado en casa; él ama estar conmigo cuando sale de la oficina. El tiempo es muy corto y la vida dura nada, me dice sin parar, casi todos los días.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">—Nene, la cita con el dentista se alargó un buen. Yo soy la más desesperada con esa situación.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Me mira dubitativo. O será la música que está escuchando lo que lo pone con esa cara. Arvo Pärt, se llama el compositor; definitivamente no de mis favoritos: me pone nerviosa. Camino hacia el baño de visitas, me urge revisar mi cara, mis ojos, no quiero que mi marido se de cuenta.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Hemos cenado ligero y le he recordado no tomar más de dos copas de vino para evitar el reflujo nocturno. Me ha hecho el amor de forma tierna, cuidadosa; me ha tratado como una de esas porcelanas de Baviera que a nadie le apetece romper. Se ha quedado dormido, ronca un poco. Ya sola, me levanto, camino hacia la ventana, observo. Quizá las tonalidades azulosas provocadas por las luces y sombras en la calle me ponen en un mood melancólico más profundo. Siento que mis ojos se están cargando de lágrimas de nuevo. Mi estado se acentúa porque no logro desprender de mi mente la música de Arvo Pärt, la agresividad de esos violines me envuelven. He alcanzado el nivel justo de tristeza, ese punto justo en donde se disfruta sufrir un poco. Trato de no caer en el melodrama.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Mientras esperaba mi turno en el consultorio dental —sólo a mi doctor se le ocurre programar una endodoncia antes de una limpieza— he leído un artículo en una revista, escrito por la psicóloga brasileña Dorotea Lispector: “Como conseguir un estado de ánimo excelente de forma casi inmediata”. El método propuesto por la psicóloga Lispector consiste en cerrar los ojos, respirar de forma profunda, imaginar estar sola en una gran sala cinematográfica y, en pantalla, proyectándose un momento feliz cualquiera, de los vividos con el primer novio que una haya tenido.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Mientras esperaba mi turno en el consultorio dental, con el retraso producido por esa endodoncia, apliqué el método de la psicóloga Lispector. Cerré mis ojos, respiré profundo, me imaginé de 12 años, —con mi pelo rojo y mis pecas que tanta pena me causaban— con boleto en la mano, entrando a una inmensa sala cinematográfica y, al sentarme, ante mí se proyectaba una escena que nunca he podido olvidar: en el recreo escolar, en el patio, en medio de un mar de niños corriendo, sus ojos fijos en mis ojos. Un golpe de calor en todo mi cuerpo. En ese preciso instante pensé, Dios mío, ¿existes? Si existes, por favor, que me hable, que me busque, que me diga que quiere ser mi novio, que me abrace, que nunca se valla de mi vida.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Mientras esperaba mi turno en el consultorio dental, solté a llorar. Salí trompicada, tirando la revista. Corrí sin parar hasta mi camioneta. Y cuando logré estar adentro, pude llorar todo, sin parar, por unos cuantos minutos, u horas, no lo sé bien. En el parabrisas se seguía proyectando la película, con más escenas. Estiré mi mano todo lo que pude para ver si podía sentir su cara con las yemas de mis dedos, su cara, la cara de Federico.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Según la psicóloga Lispector, recordar el primer amor es sanador pues saca a flote la mejor versión de nosotros en cuanto a un tema en particular: ese primer amor, es el único amor puro, elegido a lo largo de nuestra vida. Una hija llega —o un hijo—, los papás no se escogen, los novios y esposos pasan por diferentes filtros para ser elegidos. El primer amor es único porque de forma química, cósmica o como se llame, dos personas se unen, retando a los dioses que, dicen algunos, nos separaron. Federico y yo terminamos nuestra relación a causa del dilema de si deberíamos besarnos o no, después de haber andado más de seis meses como novios. No logramos ponernos de acuerdo jamás.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Lloro por él, pero más bien creo que lloro por mí y por la duda. ¿Dónde está mi Federico? Aquí está tu flaca pecosa. Te abrazo todo lo fuerte que me es posible —sigo siendo flaca—. Ojalá estés bien, ojalá nos veamos en el más allá o donde sea. Ojalá. Recuérdame también tú, no me olvides, mantenme viva.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Limpio mis ojos, regreso a la cama. Mi marido ronca un poco. No imagino la vida separada de él. Después de llorar me siento un poco más tranquila y pienso en que tengo que programar una nueva cita para mi limpieza dental.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Que descanses.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">Ciudad de México, diciembre de 2017.</p>
<p class="p3" style="text-align: justify;">
<p class="p3" style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-4974" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2017-12-21-a-las-11.34.46.png" alt="captura-de-pantalla-2017-12-21-a-las-11-34-46" width="469" height="634" /></p>
<p class="p3">.</p>
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		<title>Lydia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Nov 2017 21:58:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[  A   Lydia le ponía de pésimo humor que los videos de música alternativa se mezclaran con los de música pop. Intolerable ver en un mismo segmento a Sonic Youth y The Soup Dragons con MC Hammer y Paula Abdul. Otra buena razón para matarse, para largarse de este mundo: ese maldito canal de &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 36pt;"><strong>  A  </strong></span> Lydia le ponía de pésimo humor que los videos de música alternativa se mezclaran con los de música pop. Intolerable ver en un mismo segmento a Sonic Youth y The Soup Dragons con MC Hammer y Paula Abdul. Otra buena razón para matarse, para largarse de este mundo: ese maldito canal de videos musicales. De cualquier forma <em>este</em> mundo se acabaría en cuanto llegara el año 2000. Eso decían en la televisión. Así quería creerlo ella. Aunque, vivir un poco más de 9 años es demasiado tiempo. Sí, vivir 9 años más entre los vivos, <strong>así,</strong> era demasiado. Y es que el mundo que Lydia concebía como ideal era el gótico, aquel donde reina la oscuridad, donde se vive bajo constante terror, donde las casas están en ruinas o cuando menos inmersas en sensación de misterio constante y con sótanos oscuros. Por eso, cuando descubrió que su casa estaba encantada y poseída por fantasmas, era la más feliz, tanto que a pesar de la blancura de su piel, cubría su cara, cuello y manos con maquillaje del tono <em>Pureza Blanca 100.</em><br />
Sin duda alguna, Bárbara y Adam habían sufrido bastante recién fallecieron. Eran los peores para espantar. No lograban comprender del todo el <em>Manual para los recientemente muertos.</em> “Vivieron” unos cuantos meses de auténtico terror. Pasados 2 años después del choque —en el cual murieron de forma instantánea— se les veía contentos todo el tiempo, de la mano, cantando, leyendo poemas de la Dickinson bajo el Ciprés. Bárbara y Adam eran la peor pareja de fantasmas de la historia. De qué otra forma se puede explicar que hayan forjado una amistad tan sólida con las personas vivas que ocupaban su casa. Decepcionaban profundamente a Lydia, quien anhelaba por lo menos verlos pelear con sus padres, por la razón que fuera.<br />
Este aburrido y nada gótico estado de paz y corrección impulsó a Lydia a fabricar y poner en práctica infinidad de planes.<br />
A lo largo de 10 semanas, construyó una versión alterada del <em>Manual para los recientemente muertos</em> que no logró engañar ni siquiera a Adam.<br />
Siguió a Delia, su madre, durante semanas enteras a fin de conseguir evidencias fotográficas que dieran cuenta de sus infidelidades para mostrárselas a su padre; sin embargo, causó menos impacto dar a conocer que el amante de su madre no era Otto —el decorador— sino la asistente de este, Ana.<br />
Estudió el funcionamiento de los circuitos en serie y en paralelo para causar un corto que sumiera en la penumbra permanente su casa, solo para observar como la nueva instalación eléctrica iluminaba de acuerdo a las necesidades impuestas por la luz natural.<br />
Durante las siestas vespertinas de su padre le leía, casi a susurros, en el oído izquierdo <em>Los misterios de Udolfo</em>, pero desistió de continuar cuando este les comunicó su nueva gran idea: escribir una novela de espantos, de 26 capítulos, que serían entregados a los lectores de forma quincenal, “para aumentar su ansiedad”. Delia dijo: genial idea, trabajemos en el diseño de la imagen, Otto.<br />
Mediante un amasijo de cables y conexiones, logró grabar en un casette música de la bandas The Cure, Bauhaus y Corpus Delicti a fin de que Bárbara —la fantasma que no asustaba— se deprimiera; Lydia sintió la derrota total cuando la observó bailando y cantando la canción “A strage day”.<br />
La vida gótica no era posible, ni si quiera viviendo en una casa poseída por fantasmas. La única alternativa era abandonar este mundo, unirse a Bárbara y Adam, convencerlos de aterrorizar a los vivos. Desafortunadamente el <em>Manual para los recientemente muertos</em> no mencionaba en ningún punto los mecanismos para adaptarse a la muerte si esta era auto-inducida. Lydia pensó en calcinarse viva para que los gritos asustaran a sus padres, después pensó en ahorcarse para poder patear el cedro, hasta que finalmente decidió decir tres veces la palabra, pediría una vez más la ayuda de Betlejuice.</p>
<p style="text-align: justify;">
<figure id="attachment_4856" aria-describedby="caption-attachment-4856" style="width: 636px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4856" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/9f6f804f1ee8a6a6eaf9c6b368e298bb.jpg" alt="9f6f804f1ee8a6a6eaf9c6b368e298bb" width="636" height="860" /><figcaption id="caption-attachment-4856" class="wp-caption-text">Ilustración/ James Parce</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">
<p>Ciudad de México, noviembre de 2017.</p>
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		<title>Teresa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniel Antonio]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Sep 2017 00:33:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Creación literaria]]></category>
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					<description><![CDATA[—¡Salud! Después, todo sucedió muy rápido. El gran bullicio, el alboroto, la algarabía, los cantos, las proposiciones, las negociaciones y las reconciliaciones: todo cesó. Ese paradigma creado por las películas de acción transmutó en mí de forma inmediata cuando, al experimentarlo, descubrí que es completamente distinto. Primero, se siente como un golpe por dentro, brutal; &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">—¡Salud!<br />
Después, todo sucedió muy rápido. El gran bullicio, el alboroto, la algarabía, los cantos, las proposiciones, las negociaciones y las reconciliaciones: todo cesó. Ese paradigma creado por las películas de acción transmutó en mí de forma inmediata cuando, al experimentarlo, descubrí que es completamente distinto. Primero, se siente como un golpe por dentro, brutal; luego, un líquido híper amargo viajando del estómago a la boca y de regreso; en seguida, mi manos lívidas, toda yo pesada, atorada; finalmente, mi consciencia en alerta total, con un único pensamiento en mente: quiero seguir viva.<br />
—¡Movidos hijos de su puta madre! ¡Órale cabrones, todos al pinche puto baño!<br />
—¡Qué hagas una fila pendejo! A la próxima me vale verga y te reviento tu puta madre, ¿entendiste cabrón?<br />
—Vayan quitándose los zapatos, toda la ropa, todos en calzones… las mujeres déjense el <em>brasier</em>, por favor. La ropa toda junta ahí, en ese montón, apúrense… ¡Hey, tú! Atención a la puerta, alerta, piensa… tú eres nuestros ojos…<br />
Fue muy sencillo obedecer todas las indicaciones, que por lo demás eran bastante primarias. Nos pidieron agachar la cabeza, mientras en fila caminábamos hacia el baño —yo de puntitas, como si aún trajera puestos mis tacones—, mi primer pensamiento evasivo fue: ¿habrán elegido el baño de hombres o el baño de las mujeres? Ya dentro, nos hicieron hincar, sentía el frío del piso en mis rodillas, en las palmas de mis manos. Uno de ellos caminaba alrededor de nosotros, al tiempo que nos decía: la mirada al piso, al que me vea a la cara, me lo chingo. Mis ojos penetraban el mármol, la loseta o de lo que fuera que estuviera hecho el piso. Por breves instantes traté de encontrar un patrón en los dibujos que veía debajo de mí. Mis cavilaciones fueron interrumpidas de golpe:<br />
—A ver tú cabrón, párate y agacha la puta cabeza. ¿Es este? Ven con nosotros y ustedes mirando al piso, no la caguen, no se hagan los pinches héroes.<br />
Lejos, pero demasiado cerca, se escuchaba el diálogo. Le pedían a alguien que supongo era el gerente o el encargado, que abriera una caja o algo presumiblemente protegido con una combinación numérica. Yo paralizada, creo que ni siquiera parpadeaba. Sólo pensaba en un loop de ideas: <em>que les den los números, que se vayan, que nadie de ellos se ponga nervioso, que se vayan, que se acabe esto ya.</em><br />
Pasado un tiempo, absolutamente imposible de determinar o cuantificar, alguien dijo: “vámonos” y alguien más gritó: “a ver cabrones, cuenten hasta el mil y cuando lleguen al pinche mil se paran… empiecen de una puta vez”. Como un coro de letanía llegamos hasta el ciento cuarenta y siete y, dentro del grupo una temblorosa voz chilló: ya se fueron, no se oye nada. Levantamos la cabeza, empezamos a mirarnos, a hablarnos, a tocarnos unos a otros, de forma fraterna. Extraños en una experiencia extraña. Por un momento, lo feo se acercó a lo bello, lo débil a lo despiadado; se asomó la muerte y siguió su camino de largo. En el techo del baño parecía haber nubes, que a su vez, hacían formaciones misteriosas. Entonces, hice racional que estaba casi desnuda. Bajé mi mirada y recordé que traía un <em>brasier</em> que sólo cubría hasta el pezón y recordé como una amiga me había dicho: mientras no se vea el pezón, tú puedes enseñar lo que quieras. Ya no estaba tan segura. Sobre todo porque dos compañeros de mi grupo de trabajo estaban conmigo, en ese baño. Salimos y efectivamente no había rastro del grupo que acababa de perpetrar el asalto. Nuestras ropas, zapatos y demás pertenencias estaban apiladas en una especie de monumento a la monstruosidad. En silencio, cada quien busco lo suyo. Una mano me rosó, fue un toque leve. Levanté mi cara y mis ojos se encontraron con sus ojos, casi grises y un poco verdes como los míos. Perdón, me dijo. Su voz no temblaba; yo sonreí y sentí como un río bajaba por mi cuerpo, como si en la marginalidad cupiera la lujuria.<br />
—¿Traes coche? ¿Te llevo a tu casa?<br />
Y al final de ese túnel en donde la luz me cegaba, y yo bailaba la danza de la vida, regresé, y sin pensar en mi brasier, ni en mis amigos, ni en mi bolsa, ni en mi pluma, ni en mi Smartphone, ni en nada, le dije:<br />
—No traigo. Llévame a casa.</p>
<p>Ciudad de México, septiembre de 2017.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_4683" aria-describedby="caption-attachment-4683" style="width: 600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4683 size-full" src="http://www.cronopio.mx/fabricaweb/wp-content/uploads/lu-cong_13.jpg" alt="lu-cong_13" width="600" height="600" /><figcaption id="caption-attachment-4683" class="wp-caption-text">Pintor Lu Cong, con esa delicadeza y esas miradas tan intensas o los dibujos a tinta y acuarela, donde solapa tanto técnicas y personajes aportándole un toque muy especial y original.</figcaption></figure>
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