La Celestina

(o Tragicomedia de Calisto y Melibea)
de Fernando de Rojas

 

Tragicomedia sobre los límites de la codicia y el amor que se convierte en un deseo por poseer al otro
Sala Héctor Mendoza, Francisco Sosa 159 entre Melchor Ocampo y Encantada, Barrio de Santa Catarina, Alcaldía de Coyoacán, CDMX
Del 9 de mayo al 2 de junio, con funciones de jueves a domingo
Temporada en Homenaje a Rosenda Monteros, quien se propuso rendir homenaje a la lengua española

 

  S  e estrena la obra La Celestina del escritor español Fernando de Rojas, con adaptación e idea original de Rosenda Monteros y dirección de Ruby Tagle, que está en temporada del 9 de mayo al 2 de junio de 2019 en la Sala Héctor Mendoza.

La puesta en escena, que empezó a ensayar en 2018 la actriz, directora y productora, fallecida el pasado diciembre a los 83 años, se torna hoy en homenaje a esta férrea impulsora del teatro del Siglo de Oro, que trabajó toda su vida a favor de la luz de la palabra y el universo poético.
La Celestina, obra que tenía intención de dirigir desde años atrás, fue el último montaje al que se dedicó, con intención de rendir homenaje a la lengua española, hasta el día de su partida física.

Esta obra clásica española, publicada originalmente en 1499, ha contado desde entonces con distintas adaptaciones y composiciones en torno a aquella primera versión.

La Celestina, titulada originalmente Tragicomedia de Calisto y Melibea, aborda la historia de Calisto, un joven de linaje noble que se enamora perdidamente de Melibea, moza y única heredera de su padre, Pleberio. Por consejo de uno de sus criados, Calisto recurre a los servicios de Celestina, que es una vieja alcahueta, gracias a la cual consigue acercarse y sostener una relación amorosa, que estaba prohibida en aquella época, con Melibea.

La codicia de Celestina y los dos criados responsables de que Calisto acudiera a ella, resulta en el asesinato de Celestina y en el ajusticiamiento de ambos. Calisto, al intentar no ser descubierto tras haber pasado la primera noche con su amada, cae de una escalera y muere de un fuerte golpe en la cabeza. Ante la pérdida de su amado y de su honra, Melibea le confiesa lo que sucedió a su padre y se suicida.
Ruby Tagle, directora del montaje, pensó abordar el texto desde el movimiento y el trazo, pero Rosenda quería realzar el poder del lenguaje: “Lo que descubro es que, como el lenguaje está escrito, la palabra es tan rica, tan poderosa y llena de atmósferas y volumen que no aguanta demasiado el movimiento. Rosenda hizo una extraordinaria adaptación que nos comparte el entendimiento de lo que para ella era el lenguaje de La Celestina”.

Cuenta la directora que, al preguntarle a Rosenda Monteros por qué eligió representar La Celestina, ella respondió: “Para marcar un paso delante de cómo se habla ahora, como un homenaje a la lengua española”.

Tagle considera que el reto de montar esta obra fue “escuchar cuál era la voz”. Y agrega: “Lo que Rosenda nos regala con su puesta en escena es el poder oír”. El tema principal de la trama es la corrupción de la pureza, encarnada por la misma Celestina, y los deseos no controlados: “Es un apetito de tiempo; lo que ella hace es corromper el tiempo y la vivencia de los otros. Como si al robarles sus sueños adquiriera un poco de vida y tiempo para gastar, cuando sabe que ya no le queda nada. Quiere ver al mundo arder. Partir de la corrupción es como si les aceleraras el reloj: lo pone a girar y con eso ella adquiere más vida”.

Enrique Singer, director artístico de la Compañía Nacional de Teatro, considera que esta adaptación “condensa la acción sin perder la belleza del lenguaje de La Celestina de Fernando de Rojas. Para Rosenda, como es bien sabido, era muy importante que el lenguaje original se mantuviera. Sin embargo, La Celestina no es una obra para ser representada, pues es demasiado larga, pero hizo una adaptación que a mí me parece magistral”.

Además del lenguaje, otra virtud “está en la acción misma de la obra, que es una historia muy potente sobre el poder, el amor, la ambición, la sexualidad… tiene muchos ángulos. El texto, más allá del lenguaje, tiene la acción y la fábula, que es muy fuerte; a eso le sigue la belleza del español y la sabiduría propia de la obra. Y después las actuaciones del elenco de la CNT, liderados por Ruby, y la escenografía de Jesús Hernández, que es increíble”, concluye Enrique Singer.

El montaje cuenta con los actores del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro: Adrián Aguirre, Misha Arias de la Cantolla, Eduardo Candás, Miguel Cooper, Ana Paola Loaiza, Gastón Melo, Carlos Ordóñez, Azalia Ortiz, Laura Padilla, Pilar Padilla, Pablo Ramírez y Paulina Treviño, el equipo creativo está conformado por Miguel Cooper como dramaturgista; Jesús Hernández como diseñador de escenografía e iluminación; Jerildy Bosch como diseñadora de vestuario; Pablo Ramírez como diseñador sonoro; Joaquín López “Chas” como asesor musical y Maricela Estrada como diseñador de maquillaje y peinados.

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