Emma

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   U  n concepto no debe incluir nada que contradiga su definición. Y si se da esa contradicción, sobran predicados, piensa Emma mientras se baña, con los ojos cerrados y sus manos asiendo firmemente la botella del shampoo; es esencial utilizar la motricidad del cuerpo de forma distinta a como fue la noche anterior, procurando no crear patrones. Así, el cerebro siempre está en actividad: potenciar y aumentar las sinapsis. Emma toma dos baños al día; por la mañana para refrescar cuerpo y alma, por la noche para limpiarlos.
A pesar de tratarse de una madrugada de enero, invierno, hemisferio superior de la tierra, el clima es templado, casi cálido; al menos así lo siente Emma. Ropa ligera, transporte público, un acorde musical de notificación, aviso de un nuevo mensaje: la vista previa en la pantalla bloqueada de su smartphone muestra el remitente: “Mamá”, y el contenido del mensaje: “Qué sea un día de éxitos… (y una onomatopeya:) muak”. Emma sonríe, piensa y se dice, en silencio, el concepto primero: vida, y esa vida, feliz. Ningún elemento del concepto debe destruirlo. Si es así, no puede ser parte del concepto. Emma se autoafirma con movimientos de cabeza, momentáneamente es observada por los demás.
Las actividades laborales ven interrumpido su flujo natural, el editor en jefe del periódico cultural en el cual colabora Emma ha emplazado a su equipo —ella incluida— a reunión laboral, revisión de los avances del próximo número a publicar. Una junta.
Se discute sobre la portada, la contraportada, la cabecera, la nota principal, las secciones, los autores. De repente, la encargada de corregir estilo, interpela en voz alta:
—Alejandro, quiero aprovechar esta reunión para plantear la urgente necesidad de solicitar a los colaboradores que revisen profusamente sus escritos antes de enviarlos… asimismo sobre la urgente necesidad de arreglar el aire acondicionado… a pesar de que estamos en pleno invierno, pasado el medio día, el calor no se puede soportar…
Agotados casi todos los puntos por abordar en la reunión, se dio paso al último de ellos: la propuesta integral de evolución y cambio en el diseño editorial. Además de una adecuada presentación gráfica y visual, las mejores palabras, gestos y posturas acompañaron a Emma en su presentación.
Satisfecha como pocas veces Emma, disfrutó la comida con sus compañeros de trabajo, quienes de forma insistente señalaron los logros de Emma y su visión del trabajo, a pesar de contar con solo 24 años de edad y 24 meses de experiencia laboral, en su vida, toda. Después de un rato, Emma solo podía sentir más calor, pensaba en bañarse en casa.
De regreso a la oficina, el resto de la tarde fue poco productivo para Emma, desde el punto de vista laboral; y por lo que pudo atestiguar, sus compañeros estaban en un mood similar. La lógica laboral en el periódico implicaba llegar lo más cercano posible a la 8 de la mañana, y salir lo más cercano posible a las 6 de la tarde.
Esa tarde, Emma recibió invitaciones a salir de dos personas distintas —pretendientes—, ambas rechazadas. Eligió estar con ella. Un café cargado, libro, Thomas Mann, calor insoportable. Decidió caminar hasta casa. Mirar la calle, las cosas, las personas. En su mente de-construyendo las imágenes, creando nuevas o derivaciones de las mismas. Su vida entera en relación a la imagen, al espacio, al tiempo, al color, a la expresión.
Al llegar a casa se quitó toda la ropa —ventaja insoslayable de vivir sola—, revisó los pocos óleos terminados, gozó mirando sus acuarelas, quizá… quizá, una exposición era un sueño no tan lejano. Ninguna de las partes que conforman un concepto, pueden estar en contra del mismo.
Con este calor es innecesario tener el boiler, el calentador de agua, encendido, pensó Emma, y pensó que lo apagó. El aparato calentador de agua, extrañamente dentro del apartamento habitado por Emma: enrarecimiento de la atmósfera donde se consume el oxigeno —necesario para la combustión del gas—, producción de monóxido de carbono.
Una parte de la definición del concepto “vida de Emma”… su muro de Facebook con actualizaciones, todas ellas, mensajes de despedida, de cientos y cientos de amigos incrédulos, ante la falla existente; la definición fue traicionada.

Ciudad de México, abril de 2017.

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