LA LLAVE

Sueño que estoy soñando, voy con la pierna derecha desnuda hasta la cintura, en un
tren; es el Chepe. Serpentea una vegetación fuerte, viva, de la que no distingo más
que las sombras con las que imagino las formas. Es de noche. Emoción expectante de
saber que cruzaremos túneles oscuros que me van a revelar paisajes internos con
luz nueva. Mezcla de deseo con temor de descubrir fealdades, pero estoy presente.
Quiero ver. Sé que lo que venga pasará… ¿Pasará?
Ahora veo hacia dentro. Se me han caído las llaves por el orificio del elevador en que
estoy. Oigo como descienden uno y otro nivel, tintileándo al atravesar el orificio con
borde metálico en cada piso. Sí, tengo miedo. La llave en el fondo negro de ese cubo,
tiene mi cara; ¡Soy yo! Es la única que puede abrir las puertas. Lo sé, pero tengo
miedo.

 

Acerca de Rosamarta Fernández

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