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La música de Birdman y su exclusión de las nominaciones al Oscar

HPor los enormes costos y el despliegue que requiere una producción cinematográfica, no es común que directores y productores se den el lujo de arriesgar demasiado sobre todo si se trata de la música, y a sabiendas que al ser unos de los recursos imprescindibles dentro de la narrativa de un film, una mala elección puede jugar en contra.

En el caso de la música que acompaña la película multipremiada Birdman del director mexicano Alejandro Gonzáles Iñárritu, creada e interpretada en gran medida por Antonio Sánchez, quien desde hace varios años es el baterista mexicano más exitoso dentro del mundo del jazz, podemos decir que se trata de una apuesta sonora muy original si consideramos que las exquisitas intervenciones de Sánchez con su batería, construyen una forma narrativa bastante inédita, tanto por su estructura, espontaneidad y profundidad, como por su polifuncionalidad.

Podemos considerar quizás, que estas intervenciones aparecen a manera de un leitmotiv muy particular que no solo nos anuncia las apariciones del personaje principal y nos evoca el estado emocional que atraviesa, si no que además, nos conducen de manera sublime, con el tiempo y ritmo perfectos, al ámbito metafísico y simbólico que vive el personaje, con sus pares,  y con los acontecimientos de su entorno. Esto se relaciona con la tensión de algunas escenas, pero también con la continuidad de ciertas partes en donde Riggan Thomson, el protagonista, no aparece a cuadro, pero esta presente de alguna manera a través del sonido.

Con todo lo que mencioné, quiero destacar el punto más importante desde mi perspectiva, y es el de la espontaneidad e intuición, no solo en la creación de los solos de batería de Sánchez, si no que también, por los lugares en donde estos fueron colocados dentro del film. Esta conjunción intuitiva del uso del sonido en el espacio-tiempo del film, resulta ser el condimento perfecto y característico, y además que complementa muy bien algunos cuadros del supuesto plano secuencia que utilizó el director en toda la película.

Muchos se preguntarán entonces, ¿por qué con tantos atributos en cuanto a la música, no fue nominada a los premios de la Academia como mejor banda sonora original?, la respuesta no parece simple, y a pesar de la inconformidad que manifestaron tanto el propio Sánchez como Iñárritu, al conocer este fallo de la Academia, hay razones de sobra que justifican el veredicto, lo cual no contradice la enrome calidad de la música de Antonio. Y aquí queremos señalar los posibles motivos, dado que la responsabilidad recae en quien tomó las decisiones respecto de la música dentro del film.

El factor principal, es que no podemos olvidar que la película además de la participación de Sánchez, incluye un cóctel de música clásica preexistente, para una cantidad nada despreciable de escenas, y sobre todo, porque se trata de escenas importantes dentro de la trama y su desarrollo. Con esto queda claro que Sánchez no participó en la creación de  melodías, pasajes musicales, temas específicos, leitmotivs para personajes o situaciones, y otra serie de recursos conocidos, que para la Academia, son parte esencial dentro del concepto de Banda Sonora Original, y en este punto son sumamente rigurosos y conservadores.

El historial de premios otorgados en este rubro, deja en evidencia que las bandas sonoras premiadas, han sido aquellas que se enmarcan de manera “original” dentro de los criterios y estructuras estandarizadas del cine de Hollywood. Y es por esto que el score de Birdman, no fue nominado, lo cual no tiene nada que ver con lo que argumento el director de la película en declaraciones a los medios, respecto de que Sánchez tenía minutos a favor frente a la música preexistente.

Es muy raro que todo esto no lo supiera Iñárritu, quien ya había tenido la experiencia en 2006, cuando la película Babel, que él mismo dirigió, se alzó con el máximo galardón de mejor banda sonora original con música compuesta en su mayoría por Gustavo Santaolalla.

Es un gran aporte para el cine sonoro el riesgo que se corrió con la música de Antonio Sánchez, lo cual le ha valido un enorme reconocimiento a la película, pero estoy seguro que con esta experiencia, ha quedado claro que ganar minutos con música original excepcional dentro de un film, no garantiza una nominación y mucho menos un premio. En el caso de la fotografía y el guión, que si ganaron la estatuilla, sinceramente no se asumieron grandes riegos e innovaciones. Esto no quiere decir que dejen de ser buenos trabajos, pero ganaron porque usaron una gran cantidad de recursos que funcionan muy bien ante los criterios de la Academia y además porque fueron  perfectamente planificados y ejecutados.

Rodrigo Castellanos

Es músico, compositor y académico, cuya línea de investigación está centrada en medios de comunicación, tecnología y música contemporánea. Se formó en la Escuela Superior de Música del INBA y posteriormente realiza un master en Artes y Composición en la Universidad de Chile de donde se gradúa con distinción máxima. Desde el 2007 radica en Santiago de Chile y trabaja como profesor en diferentes centros educativos de ese país.

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