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Surrealismo II

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Relojes Blandos. Salvador Dalí 1931

DADA

El Movimiento predecesor inmediato al SURREALISMO, es DADA.
DADAISMO O DADA. Movimiento artístico anarquista, nació en 1916 en medio de los horrores de la primera guerra mundial. Formado por artistas plásticos, poetas y otros intelectuales entre los que destacan Tristán Tzara y el mismo André Bretón, plantean que la guerra y su secuela de horrores, eran la consecuencia de una civilización corrompida y excesivamente industrializada. Para ellos, el progreso, el nacionalismo, y otros valores de Occidente, constituían la raíz de los males. Su misión, había de ser erradicar tales valores y exhibir lo absurdo de los dogmas y de las teorías. Un mundo asolado por las guerras no tenía sentido y, en consecuencia, el arte tampoco debía tenerlo. El Dadaísmo niega toda relación entre el pensamiento y la expresión.

 

 

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E “Boifart” Jaques André 1929

“El término  DADA (primeros balbuceos de un bebé) o  GAGÁ (decrépito), una burla a cualquier intelectualización”, surge en Suiza, en el cabaret “Voltaire”, donde se reúnen artistas exiliados por la guerra, de distintos países: el poeta alemán Hugo Ball, Tristán Tzara , rumano, Hans Arp y Sophie Taeuber, casada con Arp, entre otros. Todos en rebelión contra el orden establecido.
“Las veladas artísticas que se organizan toman progresivamente un tono virulento contra la guerra, la ideología que la sustenta, los escritores que la glorifican, los intereses que la motivan, las instituciones que la sostienen, la placidez suiza, el orden establecido, la sociedad y poco a poco contra todas las formas del arte”.
“Escupimos sobre la humanidad… El mundo ha sido traicionado por los valores conservadores y los poderes políticos… El único sistema aceptable es aquel en el que no existe ningún sistema… Queda por realizar una gran labor de destrucción. Hemos de arrasarlo todo… aterrorizar, subvertir en el plano artístico, social y personal. DADÁ es la negación de toda lógica, de todo dogma…” Escribía el poeta rumano Tristán Tzara en 1916.
“La inteligencia tiene un porvenir. DADA no tiene porvenir alguno. La inteligencia es un manía, DADA es DADA”.
“DADÁ pone antes de la acción y por encima de todo la duda. DADA duda de todo. Todo es DADA. Desconfiad de DADA”.

 

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Ilustración René Magritte y Max servais

Se lanzan los principios de una descomposición del lenguaje (verbal y visual), cuya lógica y reglas son  devastadas. “La estética importa menos que el shock que produce”. Se crean por ejemplo collages, donde los textos son incomprensibles y puramente fonéticos, también pinturas y obras de teatro incoherentes, absurdas para desestabilizar al espectador y forzarlo a interrogarse.
DADA se propaga en toda Europa pero encuentra su anclaje definitivo en París donde el mismo Tzara y André Bretón lo desarrollan  entre 1916 y 1920 con la adhesión progresiva de múltiples artistas de toda Europa y también de varios radicados en Nueva York  como Picabia,  Duchamp y Man Ray.

“Como teoría que consideraba absurdas todas las teorías, el DADAISMO alojaba en su seno el principio de su propia destrucción”. En 1921, sobreviene el ocaso.
En 1922  se da una ruptura definitiva entre Tzara, siempre partidario  de una lucha anárquica  y Bretón, inclinado hacia una acción más estructurada, que propone ir  más allá de la destrucción en sí misma y desarrollar nuevas formas de creación.
Sin embargo, el Surrealismo, recogió la herencia. Para Bretón, el Dadaísmo, había sido un estado de animo, el Surrealismo avanzaba proponiendo la creación de un “arte libre, revolucionario e independiente”.
“Bretón y los surrealistas, muchos de los cuales  habían sido dadaístas, compartían el desprecio del DADA hacia los convencionalismos y estaban persuadidos de la insensatez impertinente del mundo. Pero a diferencia de los dadaístas, imaginaban una solución: surgiría una nueva realidad a través de un retorno a las fantasías de la niñez y a la omnipotencia de los sueños.”
A Bretón se unieron entre muchos otros: Jean Arp, Max Ernst, Alberto Giacometti, Salvador Dalí, Paul Delvaux, René Magritte,  Luis Buñuel, Federico García Lorca, Remedios Varo, Leonora Carringtón, Joan Miró, Jean Cocteau, aparte de Aragón, Soupault y Eluard.

A pesar de su trasfondo revolucionario, el Surrealismo, poco o nada aportó para modificar los estereotipos machistas de la época. Una sociedad sobre todo masculina, donde las pocas mujeres que se expresaban, eran minimizadas como la esposa o la mujer de… “El surrealismo era una reunión de hombres, rodeados de bellezas, de inteligencias y de siluetas que suscitaban los deseos y el imaginario”. La mujer sacralizada, inspiradora, objeto de devoción, inaccesible o temible, quedaba sometida a la idealización y al servicio de la inspiración masculina.
Sin embargo, la actitud surrealista encarna en la creatividad exuberante de mujeres como Remedios Varo, Leonora Carrington, Frida Khalo y Meret Oppenheim, entre otras.

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Teléfono Langosta. Salvador Dalí

A partir del desarrollo del psicoanálisis y un encuentro sostenido por André Bretón con Freud en Viena, en 1921, La ciencia de los sueños, y la sexualidad, fueron subyacentes al desarrollo del Surrealismo. Después de la ruptura con DADA, Bretón practica las experiencias sobre el sueño hipnótico:” El sueño, dormido o despierto que libera los secretos interiores, se vuelve la matriz de inspiración, pudiendo liberar una poesía que no puede generarse durante la vigilia”.
“Es tiempo de explorar los dominios del inconsciente, de hacer estallar la escritura, apelando a todo aquello que estimule la imaginación.”

Aunque el movimiento surrealista tuvo una corta vida literaria, ya que el mero relato de los sueños, o la escritura automática resultó un ámbito demasiado estrecho para los creadores, su efecto de transgresión liberadora, ha impregnado las expresiones artísticas y la concepción del mundo hasta nuestros días.
Ejemplo de esto son las obras fílmicas de Jean Cocteau, Buñuel, René Clair, Orson Welles, Alfred Hitchcock, Alejandro Jodorovsky, Antonioni, Godard, David Lynch y el involuntario surrealista mexicano Juan orol.
En teatro: Ionesco, Samuel Becket, Albert Camus, Sartre y Arrabal entre muchos otros.
En literatura: Saint John Perse, Eliot, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Julio Cortazar, Miguel Ángel Asturias, Octavio Paz.

El Surrealismo nunca se proclamó como una escuela estética o una ideología, su trascendencia estriba en su impulso a la subversión dentro del arte, a cuestionar toda idea establecida, sin importar su filiación política o social y a recuperar la otra parte de la realidad que radica en la imaginación, la sensibilidad, el sueño.

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