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José González Gálvez

El nombre que no se olvida

  Me niego a olvidar tu nombre. Eres labios que humedecen mi boca, imagen prendida en mi corazón, calor quemante en la piel, fermento de cielo, diáspora de libélulas, cenizas que refulgen vida, dermis azúcar mascabada, ojos alondras dormidas, implosión de estrellas. Anoche te soñé, un mar de caléndulas se desplazaba lentamente a tus lados, tu cuerpo dormido estaba cubierto …

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Circunstancias para no olvidarte

Acosados por el viento amarillo tu cuerpo, el suyo y el mío se agitan temblando. Permanecemos atados por la carne por el amor dolido del espasmo tus pezones, sus caderas, mi pene son símbolos de la extraña alquimia que nos procrea. Abrimos el camino del amor oculto aquel que solo se nombra cuando callan los insectos ebrios cuando los papalotes …

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Circunloquios

Me desbordo como miel sobre tus labios lento gota a gota resbalando por un cuello de Modigliani, areolas extendidas pezones erguidos escurriendo con parsimonia, llegar al ombligo luego la oquedad de carne transida un espasmo inconcluso himen fanerógama herida savia que sabe a fruto marino.   Abril de 2004      

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El martirio de San Sebastián

¿Qué muerte habrá que se iguale                                            A mi vivir lastimero,                                            Pues si más vivo más muero.      …

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Donde el suplicio deja su huella

Ya las horas afilan sus navajas Octavio Paz   Te recuerdo que también fuimos amantes ayer, en el crepúsculo tardío cuando las pavesas se elevaban en el lecho y un frío de mucílago se cocinaba en el interior de los huesos. Fuimos amantes de almanaque contando los días por separarnos los fines de semana que nunca repetimos esas efemérides que …

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El mar y sus consecuencias

Sobre el gran azul ilimitado de los mares.                                              Walt Withman: Hojas de hierba   La belleza del mar es inegable su tranquilidad de aguas serenas su ruido sosegado de albatros inocentes su color que va del azul al …

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Cuando la noche es tu compañera

Para Lola de Castro   Se desliza la oscuridad en tu mirada cansancio de párpados en lontananza sueño tu amor germinado en agua. Duerme tranquila mañana una gota de sal cruzará tu frente pálida. Febrero de 2008      

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Cubierto con la piel de junio

  Mi alma es como un                                                                              gran templo deshabitado.                           …

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El viento que llora en tus palabras

Muchas gracias Rosa Lotfe Invadida por el mistral tu cuerpo se encoge y se abre en bisagras relucientes paralelepípedo que se desgaja en piel, músculos, membranas en superficies cóncavas de lágrimas y párpados ojos que todo lo ven y todo lo sueñan que imaginan dolor doloroso exiliados sin identidad posible diáspora que continua imperturbable. Te acaracolas cuando el mistral inclemente …

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El corazón no es como lo pintan

Hoy desayuné zarzamoras silvestres el sabor acidulado de sus semillas eclosionó en un reguero de recuerdos. En el diario escribí tus visitas fortuitas. Con delicadeza pinté un corazón bizarro dividido en tres ventrículos. Recordé tus infidelidades tan disímiles tus viajes en geografías diferentes. Ahora dedico mis horas perdidas al estudio anatómico de tu cuerpo a la sutil nomenclatura ortodoxa de …

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En cada corazón que habitamos

Como el clavel y como el viento                                                   el caracol es un cohete;                                               …

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Azul cobalto en el perfil de tu memoria

Para Elena Poniatowska Mujer, tienes la espalda orquestada en preguntas que surgen como plumbagos incendiados todo lo sabes y lo demuestras en tu escritura que fluye como agua de colonia. Posees la palabra grávida a flor de labios un mundo de vocablos convertidos en rapsodia. Tres vástagos germinaron de tu corola y pistilo ahora son follaje de un azul cobalto …

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