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“La familia no es una palabra, es una sentencia”. Wes Anderson

  • Jimena Ladu
la familia
Los excéntricos Tenenbaums (2001)

Así lo ha dejado en claro Wes Anderson, quien dirige, escribe y produce sus propias películas, como Los excéntricos Tenenbaums (2001), The life aquatic with Steve Zissou (2004), Rushmore (1998) y Fantastic Mr. Fox (2009), además de Moonrise kingdom (2012), próxima a estrenarse en nuestro país.

 ¿Por qué es interesante el trabajo de Anderson? Antes que nada, porque logra una estética novedosa y original en el cine por lo siguiente:
Su diseño de arte posee un estilo vintage tanto en los muebles como en el vestuario, dotándolos de colores cálidos y terracota. Recrea la realidad desde el punto de vista y lógica de un niño, conservando la inocencia y la imaginación de éste. Logra ángulos imposibles, tan meticulosos y limpios que son poéticos. El ritmo de sus películas sigue el ritmo de la música rock pop de los años sesenta y setenta, por ejemplo The life aquatic with Steve Zissou hace un gran homenaje a David Bowie y lo “coverea” con una guitarra acústica, dotando al filme de una atmósfera romántica y de un ritmo como el de las olas del mar.

Lo increíble de este director es su capacidad para hablar de aquello que pasamos de niños, mediante la forma más inocente y adulta posible. Ver un filme de él es pensar otra vez como si fuéramos niños y volver a creer que con las travesuras, la venganza cobra sentido; por ejemplo, en Rushmore, Max Fischer (Jason Schwartzman) de quince años y su amigo y profesor Herman Blume (Bill Murray) se enamoran de la profesora Rosemary, pero obvio Rosemary no se fija en su amigo adolescente, Max, sino en el profesor Herman, lo cual desata la ira de Max, quien comienza a hacer travesuras para vengarse de Herman, quien responde con las mismas barrabasadas.

Anderson deja en claro que sus personajes nunca dejan de actuar como niños, pues son los instintos más básicos y naturales que todos tenemos, y para quien los pierde, ¡chin, qué pena!, perdió la frescura de la vida. Lo curiosos es que este tipo de personalidad no caben en sus “pelis”, y por ello se trata de un viaje perfecto a la infancia.

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Rushmore (1998)

Otro conflicto que pone en juego es el auténtico valor de una familia, en Los excéntricos Tenembaums, The life aquatic with Steve Zissou y Fantastic Mr. Fox, deja en claro lo importante que es pertenecer a una familia y cómo el trato que tengan nuestros padres con nosotros desde niños influirá en nuestro comportamiento de adultos.

Por otro lado, explora la psique humana ante los conflictos shakesperianos que surgen, ser o no ser, o más bien ser y querer ser, soñar ser. Vemos al capitán Zissou (Bill Murray), sumergido en el mar (al estilo Julio Verne), obsesionado por encontrar el tiburón jaguar, pero deja de lado algo que le hubiera gustado ser, “padre”; no obstante, cuando llega a su vida un supuesto hijo, Ned (Owen Wilson), tiene la certeza de que desea cuidarlo y quererlo, pero no sabe cómo; así como Royal Tenembaum (Gene Hackman) quien descuidó, maltrató y se burló de su familia y cuando le quedan sólo seis semanas de vida, quiere recuperarla.

Sin temor a equivocarme, Wes Anderson es un poeta de la imagen, que recrea nuestros sueños infantiles en realidades adultas, y que hace soportables las decepciones amorosas y familiares, al cerrar con la ilusión de la ensoñación, no de lo que realmente sucede, sino de lo soñamos con que suceda. Y lo anterior es posible porque ningún objeto presente en sus imágenes tiene congruencia con la realidad actual; sin ir más lejos, el océano que recreo en The life aquatic with Steve Zissou, simplemente es hermoso y lleno de magia, justo lo que encontraremos en sus películas, así como elementos de nuestra infancia, de los que no podemos librarnos porque son los que nos dan la certeza de que la felicidad es posible.

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